10 Cumbias empoderadas

No hace falta aclarar que la cumbia es diversidad. Sus fuentes, sus letras, la armonía de su sonido y su gente son un grito que rompe el statu quo. Así como la cumbia es una patada al mentón para los reclamos de clase no lo es tanto en lo que respecta al machismo y la heteronorma. Dentro del mundo de la música tropical el rol de la mujer se subsume en una constante sexualización de la imagen femenina, resultante de la cultura patriarcal tan arraigada en nuestra región.

Hasta el 2001 la mujer era solamente utilizada como objeto de “inspiración”, tanto en letras como en material audiovisual, más que como sujeto, creadora, artista y/o protagonista.  Sus roles estaban bien marcados: la bailarina, la fan que llora en la tribuna, la jermu que se queda en casa, la vieja que es sagrada, la grupera que se sube a la combi post bailes y -en el mejor de los casos- la que nos hace los coros.

Afortunadamente, los movimientos culturales y sus artistas son constructores de la sociedad  y se adaptan a los tiempos que corren. Por eso les traigo a estas exponentes de la cumbia que rompieron estereotipos y trabajaron por una mayor representación de la mujer dentro de la industria.

No soy concheta – La Piba

Perla Quiroz rompió todo lo establecido con una pregunta tan sencilla como enorme que nadie se había hecho hasta entonces: ¿Y nosotras qué? Nosotras también podemos ser del palo, andar con los vagos, clavarnos un faso y tomar algo copado. El aporte de La Piba es fundamental para todas las cumbieras feministas,  jerarquizó el rol de la mujer y su pertenencia de clase equiparando los géneros mediante la asimilación de valores tradicionalmente masculinos.

La llamada – Selena Quintanilla

Diversos colectivos feministas de México y Estados Unidos resignificaron la figura de Selena. En los 90 su música contribuyó a reflexionar sobre la identidad mestiza y el rol de la mujer exitosa. La canción “Amor Prohibido” puede entenderse como un reto a la cultura patriarcal y clasista, mientras que “La Llamada” es un stop al machismo disfrazado de amor romántico.

Sigo el ritmo – Gilda

No hace falta aclarar quién es Gilda. Representa muchas cosas en la vida de lxs cumbierxs. Para el feminismo es la emancipación del ama de casa, en “Sigo el Ritmo” se escapa por la ventana de ese machito opresor que no la deja ir al baile. Gilda fusionó una dulce mujer de clase media con los sectores populares, conquistó a los cumbieros siendo una outsider y fue ejemplo de autonomía alentándonos a cerrarles la puerta en la cara para que aprendan y a decirles fuiste.

Cuidame el nene – Jackita

“Me voy al baile, cuidame el nene y cuando vuelva, mejor que me esperes con la comida” tendría que aparecer en el diccionario como sinónimo de empoderamiento.  Jackita descartó el término zorra como sinónimo de puta y lo transformó en pilla. Ni perra, ni gata, ni nada.

Amor entre mujeres – Dalila

Dalila fue la primera en cantarle al amor homosexual en un ambiente sumamente machista. Transformó la escena haciendo que toda la vagancia coree sobre dos mujeres profundamente enamoradas. Si bien la temática es descripta con términos conservadores como “anormalidad” o “prohibición”, no se puede negar el avance que representa darle visibilidad a una cuestión que en la cumbia está ausente hasta el día de hoy.

 Cicatrices – Rocío Quiroz

El feminismo -como teoría y como movimiento social- logró en estos últimos años redefinir la violencia de género como un problema social y político. La cumbia no estuvo ajena a este cambio de paradigma y a esta necesidad de acción colectiva. “Cicatrices” funciona como una advertencia sorora: “no dejes que te trate como a mí, no dejes que te grite como a mí, no dejes que te pegue como me pegaba a mi” que se conjuga con la figura de Rocío como ejemplo de superación.

Envidia – Las Culisueltas

Mucho más que La Martina, Lacoste, Nike, color fucsia y movida turra. Las Culisueltas dieron un paso adelante a la típica formación musical femenina incorporando una chica trans.

Sin vergüenza – Karina

Con la lírica de un tango arrabalero, desde las nenas hasta las abuelas  le dijeron “ya cualquiera te señala cuando dicen: ahí va el gil” a todos los hombres.

Vete de mi – Damas Gratis

Si bien Damas Gratis reproduce en la mayoría de sus letras las formas de dominación simbólica que atraviesan y constituyen las relaciones de género, es en Romina Lescano donde se encuentra el germen emancipador de las pibas cumbieras.  Simple, cortita y al pie, “no puedo salir, ya no sé quién soy, tú me celas mucho, ya no te soporto”.

Bien warrior – Miss Bolivia

Como cualquier género musical, la cumbia media causas y efectos en procesos de construcción identitaria. Estos procesos pueden afianzarse si lxs cumbierxs los incorporamos en nuestras propias y diversas tramas narrativas. Resulta fundamental continuar la transformación de ese patrón letrístico machista e imperante en la activación femenina dentro del género. Para que la torta, yegua, negra y warrior siga poniendo todo el tiempo cumbia. Porque para mí es necesario.

Playlist

Agustina Alonso

BURRA