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10 Cumbias / Lucho Rombolá

Hace diez años que escuchás Cumbia de la Pura, el mejor programa periodístico sobre la movida tropical que podés encontrar en el aire y en tu compu: Lucho Rombolá, la voluntad de esta década bailada, nos viaja por toda latinoamerica y nos cuenta cuáles son sus cumbias favoritas:

Lucho

 

Corazón de piedra – Tony Rosado

Una canción que conocí en el taxi de mi tocayo Lucho, apenas pisé el aeropuerto Jorge Chávez. Íbamos hablando de su pasado como timbalero de Guinda y de la truchada del grupo Karicia que se transformó en un éxito en Argentina. Hasta que subió al mango el volumen del estéreo y me atacó la voz sufrida de Tony Rosado. Un lamento que me persiguió durante todo el viaje por el Perú. Y que adornó un baile de amor junto a Yanette, en una pollería de la avenida La Marina. Gran melodía.

“Quisiera ser de piedra”

 

Enganchado de “Simplemente” y “Cantando a la gilada” – Darío Zanco y su Cali junto a Banana Mascheroni

Una noche con Los Amantes y Coty Hernández en La Bestia. Una mañana de gira en La Chaqueñada. Un partido de once en Alto Verde. Las viejas del agua de El Baby y La Blanca, para un chupín preparado por La Belkys, con tanta dedicación. Los vasos cortados al medio en Villa y una urgencia intestinal en República. Los porrones con El Bichi y las sidras para cambiar el ritmo. Un aventón innecesario a Marito Caroso hasta los Fonavi de la cancha de Colón. Y hasta un 1 a 1 frente a La Crema en Rafaela, con el “Riber, decime que se siente” a pleno estreno. Todo esto y mucho más tiene esta melodía que lleva el toque de Denis, interpretada por Zanco junto a Banana.

“Y aún sobre el alba quizás me escucharán”

 

Fue un error – Grupo Green

Las canciones del Chelo Torres fueron mi bandera durante toda la adolescencia. Creía que el amor llevaba la fuerza que tenía Green en sus teclados. Y lo creo aún. Una composición imposible de no gritar. Un golpe de emoción verde, que inundaba la pantalla de los sábados. Tan impactante como aquellos dinosaurios de El Reventón, donde El Gordo se secó la transpiración con mi campera de jean, que El Chiky le había tirado un Día del Amigo. Me acuerdo del gusto a cigarrillo de los besos de La Lali y de un Séptimo Regimiento a tres pesos con cincuenta. Nada de eso fue un error. Jamás.

“Corazón, corazón: sabes que te quiero para siempre”

 

Se lo juro, vieja – Carlos “La Mona” Jiménez

Los últimos años arrojaron incipientes cumbiólogos, defensores de la cumbia villera a capa y espada. Con el argumento de que “retrata la realidad” o “refleja un modo de vivir”, los nuevos adalides apoyan a ultranza cualquier melodía con letras explícitas, carente de metáforas y recursos de la imaginación. Por suerte, existen artistas que proponen historias inciertas, con finales sin resolver. Donde la poesía puede ser delictiva y carcelaria. Pero al mismo tiempo, dedicada al primer gran amor. Aquí destaco esta composición de Jiménez, un especialista en la materia.

“Esta es la última vez, hoy tengo que ganar”

Un día más – Sebastián Mendoza

Al finalizar la secundaria, terminé también con mi primer noviazgo. Y en ese verano de materias pendientes, busqué refugio en mi familia de Pilar. Cuánta paz me trajo el segundo disco como solista de Sebastián Mendoza, que encontré deambulando por una feria del centro. Era una apuesta a la existencia. Mientras los jóvenes artistas se morían por la base, Mendoza jugaba a la vida y los ritmos de su infancia. Todos se teñían y usaban ropa deportiva; él con su pelo largo, traje y zapatos. La mayoría de ellos pereció; El Seba no. Y me enseñó a vivir un día más.

“En mi mente sigues presente”

 

Amigos, traigan cerveza – Los Ronisch

Fin de semana en la ciudad de Cochabamba. Noche ideal para lanzarse a la Avenida del amor, tal como denominaron a la Blanco Galindo. En los Ex Duraznitos tocaban Los Ronisch, junto a Las Rompecorazones. El público era de origen campesino y bebía guarapo. El gran porcentaje de mujeres, cholas, vestidas de fiesta, muy elegantes con sus trenzas y vestidos de colores. Un hombre me invitó a beber; programaba grupos en la zona de Uyuni. Recuerdo a un pibe de Laferrere, argentino, hijo de bolivianos, que estaba de vacaciones. El vago bailaba Rochas y chetas de Nene Malo. Y yo disfrutaba de Amigos, traigan cerveza. Me miraba y no entendía el porqué. La verdad es que yo tampoco. Fue una experiencia inolvidable.

“Tanto amor y todo en vano”

 

Nadie me verá llorar – Jorge Veliz

Quizás sea cierta aquella frase compuesta por Peteco Carabajal: Entre a mi pago sin golpear. Así de caluroso y sincero es el recibimiento que tiene la madre de ciudades. La invitación a un asado con Los Santiagueños de Oro. El hospedaje en lo de Chicho Navarro y un exquisito pollo al horno cocinado por Rosita, con el mismo sabor que lo hacía mi mamá. Ni hablar de un sábado en la cancha del Ferroviario. Y de los grandes momentos junto a la familia Véliz: desde un vino sin soda en el barrio de la mamá Corina, hasta un paseo en moto para llegar a La Sala. Aquí me detengo, para reivindicar a un artista. Pues cualquiera en Buenos Aires reconoce a Koli, como al Rey de la Guaracha. Pero no todos sacralizan a Jorge, el cantor del pueblo. Un tipo que se ganó a la barriada. Y que vive gracias a su hermano, Marcelo, y a su hijo, Alejandro, a quienes nadie los verá llorar.

“Dejaré que salgan mis lágrimas, así tal vez salga un poco de ti” 

Desaparecidos – Amar Azul

Una canción que une al compromiso con la amistad. Gonzalo Ferrer, tecladista y productor musical de la banda, la había compuesto en su adolescencia. Pero en forma de rock punk. Hasta que en 2003, junto a Miguel D´Anibale, la editaron en el disco titulado Inmenso. Se trata de la única cumbia (auténtica, de bailanta) que recuerda a los desaparecidos durante el genocidio de la última dictadura militar. Un asunto que indagamos en nuestra primera entrevista, que realizamos en 2007. Y que nos generó un valioso vínculo. Desde una gira por Luján y el Tropitango, hasta la confección de la apertura de Cumbia de la Pura. Un intercambio sólido y natural.

“¿ Dónde están?”

 

El aguajal – Gilda

La Santa ocupa un lugar muy importante en nuestra década bailada. Nos acercó a presidentes de clubes de fans, a agrupaciones formadas post mortem y a mujeres realizadoras de tributo. A personas que gastan sus vidas en la búsqueda de un nuevo dato o pequeño trazo de información; su esfuerzo en mantener viva la imagen y memoria. Que se estrene un polémico documental o que se edite un libro revelador. Que se arme una muestra fotográfica o se planifique un espacio eterno en el cementerio de la Chacarita. Todo, absolutamente todo, en el nombre del amor. Entre tanta diversidad, una perlita. Esta canción compuesta en el Perú por Los Shapis, que adquirió numerosas versiones. Una de ellas es la de Gilda. Quizás no tan recordada en su repertorio tan vasto. Pero que bien vale la pena destacar. Que la disfruten.

“Te amo aquí, te amo allá, sin que nadie me conteste”

 

Maldita veleta – El Ángel Antonio

Un bohemio de la zona de Zeballos Kué, que conocí en una de esas noches asunceñas, calurosas y repletas de ansiedad. Un guitarrero, fanático de la música y los grandes valores. Un tipo enojado con el sistema, que obliga a actuar y luego traiciona. Como una vez, que fue convocado para armar un gran proyecto: así creó Los Q´randeros y un gran hit, Maldita Veleta, ilustrado por un clip donde actúa una incipiente Larissa Riquelme. Hasta que lo trataron de autoritario y desafiaron la autoría de su canción. Un organismo registró, por error, a dos personas. Y tuvo que enfrentar una batalla legal. Antonio Maldonado la perdió, pero no su legitimidad. Por eso comparto su versión, en honor a la creatividad. Y a todos esos artistas de la movida tropical, alejados del éxito, pero no de la verdad. Salud!

“Y de noche te diviertes en la disco”

 

Lucho Rombolá

BURRA