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95/ La Gata, Antonio Ríos

Ciclos individuales que se cumplen dentro de manifestaciones artísticas grupales. Brian Jones en los Rolling Stones, Ivonne en Bandana, Don Ramón en El Chavo, Chacho Álvarez en la Alianza, Guillermo Saccomanno en Plataforma 2012, Riquelme en el Boca de Falcioni.

Hacia 1995, Antonio Ríos abandona Malagata en buenos términos para lanzar su carrera solista. El Chano de aquella época. Desde el futuro, ya sabemos, su apuesta fue acertada. No por nada lo llaman ‘El Maestro’.

Malagata, por su parte, siguió su camino con distintos cantantes. De este modo, el grupo norteño comandado por el guitarrista Reynaldo Valverde, vio pasar frente al micrófono a intérpretes destacados como Juancy Giménez, Seba Mendoza, Daniel Medina, Pablo Garay, Cristopher Valverde (hijo de Reynaldo); y actualmente, cuenta en sus filas con Roberto Bengoechea.

Párrafo aparte merece el artista antes conocido como Daniel Castigliolo. El ex cantante de Malagata, hoy autodenominado Daniel Torres, supo enfrentar confusos episodios por fuera del escenario. En 2001 fue detenido por “robo automotor en grado de tentativa“, y en 2007 volvió al fantástico mundo de las comisarías por supuesta usurpación de vivienda. Hasta donde sabemos, musicalmente hablando, lo último que hizo Dani fue presentarse con su grupo Hechizo de Luna.

Pero volvamos a los ’90, dijo Carlos Melconián. A mitad de esa década, remarcábamos, Antonio Ríos comienza su plan solista tras triunfar en Sombras y Malagata. El resultado es un puntapié inicial maravilloso que catapulta al Maestro como un clásico del género cumbiero.

Antonio Ríos – La Gata (1995) *Antonio 01*

Antonio_Rios-La_Gata-Frontal

“La gata”. Cumbia retro, en efecto. Guitarras y teclados afines. ‘Hey, mama. Me siento aliviado. Al fin se ha marchado esa malagata que tanto daño a mí me ha causado’, guiño guiño.

Polémico uso de la referencia láctea, peligro de doble sentido bukkakeril.

“Amor prohibido”Viola persistente, amarradita a los teclados y la voz de Tony. ‘Sabes que tú eres mi vida, sabes que tú eres mi amor’. Emoción. Después, pasa de un estado melancólico a un estribo picaresco. Facetas extraordinariamente explotadas por la sapiencia del Maestro.

“Ingrata”Que la coma Café Tacuba. Se anticipa al “Esa malvada” de Volcán en términos de lírica, pero con un tono menos despechado y agresivo.

“Yo me estoy enamorando”Pianito que amaga a ser un incipiente “Nunca me faltes, casi. Es el prototipo de aquel hitazo.

“Espero tu regreso”. Ritmo tropical a nivel gildesco. La paciencia del cazador como virtud.

“Esas noches de luna”Pintó bajón, porque el Maestro es un ser sentimental que también puede convertirse en una telenovela de carne y hueso. Recuerdos del Hotel La Cabaña.

“Nada quiero contigo”Juguetón, ah re sex shop. Te re cabió, flaca, Antonio ya no te necesita.

“Amada mía”El Maestro vuelve a extrañar, y se siente.

“Llora mi amor”. ‘Me das lástima, mucha lástima’, indica de manera hiriente el emisor. Nunca mejor dicho el Lástima a nadie, maestro’.

“Cariño mío”. Lo dejamos ir a Tony con su imploración de regreso al amor perdido.

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Federico Durán

BURRA