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Barrio Lindo

¿Cómo se puede fundir un ritmo moderno y extranjero con las raíces más calientes de América del Sur? ¿Existe una demanda cultural de producciones folklóricas latinas en las urbes del viejo mundo? ¿Cómo es firmar un contrato discográfico a través de un escáner? Algunas posibles respuestas aguardan en el segundo piso del museo Sempere de Burzaco, donde el luthier y productor de música electrónica Agustín Rivaldo divide sus días entre la intimidad de la madera y el groove incendiario-originario que libera cuando es poseído por su álter ego, Barrio Lindo.

Barrio Lindo

“Me considero más luthier qué músico —afirma rodeado de guitarras en gestación, maderas, aserrín, elementos de corte— y la computadora siempre la exploré porque me gustó desde chico; así como era hábil con las maderas y las manualidades, también me interesaba la compu”.

El joven creció entre la influencia carpintera de sus tíos y la inercia electrónica de las máquinas que lo entretenían. A este combo hay que agregarle el gusto por el folklore, un padre colombiano con vinilos del trópico y el encuentro con la obra de Gaby Kerpel, un músico pionero en fundir tradición y modernidad que lo marcó con sus composiciones para las performances de De La Guarda y La Organización Negra. Como ingrediente final, una estadía en Colombia que terminó por definir su orientación.

“Cuando estuve viviendo en Colombia incorporé la raíz folkórica más tropical”, señala Rivaldo. “Hasta ese momento —cuenta— el folklore para mí era la zamba, la chacarera, la música andina de esta zona. Cuando llegué allá y me di cuenta de que esa música tropical era su folklore y que a su vez esos ritmos hacían al folklore de América del Sur, me interesó mucho explorar eso”.

¿El resultado? Una música de continente electrónico pero de contenido profundamente folklórico y tropical; un viaje milenario y vanguardista que rescata las melodías latinas y las lleva a un plano sintético, con la sensibilidad que sólo un músico que nadó en aguas originarias puede tener.

Esa propuesta, que para Barrio Lindo era resultado de una mera operación lúdica sobre los cimientos musicales de su historia, llamó la atención de dos sellos europeos que lo contactaron luego de que colgara su música en SoundCloud.

“Primero me contactó un sello de Roma, se interesaron y me dijeron que me querían tener en su catálogo”, explica el músico. “Entonces edité dos EP con ellos y hace unos meses me contactaron del sello Project MoonCircle, un label de Berlín que en abril decidió editar una edición en vinilo y cassette de mi primer LP, Menoko”, detalla.

Para el productor “fue rarísimo firmar con un sello alemán y vivir en Burzaco porque de allá mandan un escaneo del contrato y después hay que escanear una firma y mandarla”. “Nunca había cerrado nada con nadie —comenta— y me pareció muy justa la propuesta. Me dio confianza porque es uno de los sellos de electrónica que más frecuentaba y, más allá de ser una discográfica, tienen una sensibilidad y manejan una estética con la que me siento totalmente identificado”.

A pesar de lo inusual que fue el llamado de MoonCircle, Rivaldo reconoce que se trata de “gente que busca artistas emergentes, muchas veces latinos, para presentarlos en el circuito europeo”. “Al usar vinilos —explica— juegan con el objeto fetiche, editan 500 o mil copias y a medida que se venden, fabrican más. Además, a diferencia de lo que pasó en esta parte del mundo, en Europa nunca se dejó de producir discos de pasta y muchos DJs siguen utilizándolos para tocar”.

También advierte que, como lo muestra la obra precedente de Kerpel, Barrio Lindo no es nada nuevo bajo el sol porque “en los últimos años hubo bastantes apariciones de música electrónica mezclada con elementos del folklore americano y, si bien hay menos, hay algunos productores que se valen del folklore argentino”.

El fenómeno latinoamericano de actualización de ritmos tribales también puede extrapolarse al resto del globo: “En cada lugar hay una investigación sobre la propia raíz; si hay algo amable que tiene la electrónica es la forma de fundirse”, asegura.

Parece entonces que el concepto de “lationamericanismo” no es un sentimiento de nostalgia o un ideario sepultado bajo el simulacro de globalización que se da en algunas ciudades del continente. La persistencia de matices culturales, que atraviesan las latitudes americanas y se extienden desde la cordillera al mar, es la base de la música de Barrio Lindo, definida por la prestigiosa revista británica FACT como “canciones delicadas que funden lo orgánico y lo digital en proporciones perfectas”.

Acerca de esta esencia, el productor amaga una definición sobre la impronta continental que atraviesa su obra: “Durante mi estadía en Colombia hice un viaje a Alemania y sucedió que ahí me sentí más en casa; me recordaba más a Buenos Aires, tenía un tono más metropolitano. En algunas zonas de Buenos Aires, las raíces están un poco diluidas. Hace poco me mudé a Constitución, y ahí es todo lo contrario, hay una mezcla de inmigraciones tremenda. Está buenísimo vivir en esa multiculturalidad y, por mi parte, no puedo evitar ir para ese hace ese lado. Es lo que me gusta. No me puedo escapar en absoluto del lugar en el que vivo.”

Juan Relmucao

BURRA