Biografías: Bernardo Neustadt

Nació en Rumania, tierra de figuras como Gheorghe Hagi, Nicolae Ceaușescu y Vlad Tepes; mundialmente conocido por ser el Drácula de la vida real y por su larga trayectoria en el periodismo argentino, Bernardo Neustadt nos dejó un legado enorme que aquí repasaremos. Ah re que volvíamos con una nota que nada que ver con la cumbia. Igual sí.

Varias versiones afirman que Neustadt decidió ser periodista muy tempranamente, un día que volvió a Transilvania después de batallar contra el Imperio Otomano y encontró muerta a su esposa Elisabeta, en 1462. Sin embargo, la teoría más aceptada es que llegó a este mundo el 9 de enero de 1925, casi 500 años después de haber optado por dedicarse al periodismo.

“En bici ando yo
y por un auto me dejó”

Pese a su origen judeo-rumano-ortodoxo-reptiliano-ovo-lacto-freegano, a la edad de 6 años sus padres lo enviaron a un colegio pupilo estrictamente católico. Se desconocen más datos sobre dicha institución y, con respecto a sus padres, parece que la madre se murió cuando él tenía 12 años, igual tampoco nos pusimos a investigar demasiado. Paja.

“Nena, yo quiero
con usted ser caballero”

Bernardo se hizo de Racing y de Perón, como toda persona de bien que haya pisado este suelo. Pero uno muere siendo un héroe o vive lo suficiente para volverse un villano, y recordemos otra vez que en Rumania son muy así de vivir tipo eternamente ah.

“¿No ves lo lindo que soy?
A mí me llaman el ganador”

Fue durante el peronismo que, mientras empezaba a escalar cargos desde la Secretaría de Estado de Asuntos Políticos hasta secretario privado del contraalmirante Alberto Teisaire, también se inició como reportero en el Congreso, escribiendo diálogos sarcásticamente falsos con la firma de El Ratón de la Rotonda, 70 años antes de que vengan el hijo de Tato Bores y otro par de papanatas a vendernos exactamente lo mismo con la etiquetita de “humor político” y así arruinarnos cada puto domingo.

“Atrévete a mirarme de frente
y decir ‘ya no te quiero’”

Sus primeros pasos en la televisión fueron dados en 1961, como ladero de Lidia Satragno aka Pinky en el programa Nosotros. El trabajo de Neustadt consistía en responder cuando ella preguntaba “¿qué haremos esta noche, Bernardo?”. “Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky: tratar de voltear a Frondizi”, pronunciaba él.

Steven Splielberg y la Warner Bros. posteriormente se chorearían esta rutina para una serie animada sin pagar derechos. De allí que sus personajes nunca pudieron conquistar el mundo y Neustadt sí pudo cargarse a un par de gobiernos. Tomá pa vo.

“Llamame más temprano, bebé”

En 1966 arranca con Tiempo Nuevo, haciendo una dupla sensacional con Mariano Grondona, que si ocurriera en la actualidad los fandoms no tardarían en shippear algún romance homosexual llamado Marianardo, Bernardona o una de esas mierdas.

Este programa clásico de la televisión argentina duraría 30 años, en los que Neustadt se peleó con Perón en España, recibió amenazas de Montoneros, fue censurado por Isabelita, se fue del país, volvió al país, se alió con la dictadura, cuestionó la Guerra de Malvinas, apoyó la Guerra de Malvinas, se opuso al Plan Austral, fue puteado en un recital de Serrat y blablablá, pasemos a los 90.

A principios de la década mágica pinta la depresión y se va a Punta del Este, donde conoce a Claudia Cordero, con quien se casaría al poco tiempo. Había estado casado con otras dos mujeres antes, pero ésta es la de la foto con el kiwi al aire y por lo tanto la única que vale.

“Todas las rochas bailando en corpiño,
los negros en cuero amanecidos un domingo”

En cuanto al bromance con Grondona, hay que decir que se terminó con el arribo de Carlos I de Anillaco a la Rosada, como cuando llega Dolores Fonzi a Costa Esperanza.

Se dijeron muchas cosas sobre esta relación. Álvaro Alsogaray y Antonio Bussi, por ejemplo, bancaban más a Kloosterboer como pareja de Nahuel Mutti, y también ambos lo llamaron “Menem” a Neustadt en medio de una entrevista.

Aseguraban que se trataba de una sola persona en dos cuerpos diferentes, ya que Bernardo Neustadt al revés (Tdatsuen Odranreb) en rumano significa “Carlos Saúl Menem”. Y cada vez que los dos tenían que presentarse en el mismo lugar probablemente lo lograban mediante juegos mentales muy comunes entre reptilianos.

“Es fuego y pasión que no se acabará,
te amo y te lo juro”

Otros afirman que con su 1,70 de altura, patillas plagadas de canas hasta los pómulos y trajes color mostaza vencida; Menem era la viva imagen de la bella Elisabeta. “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte”, le habría dicho Bernardo al presidente en la pizzería Roque de Puerto Madero.

“Así es como me querés
y a mi amigo te lo movés”

A lo largo de su carrera, Neustadt entrevistó a figuras como Juan Domingo Perón, Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Mijail Gorbachov, Yasser Arafat, Henry Kissinger, Itzhak Rabin, José María Aznar, Anne Krueger, Freddy Krueger, Adolf Hitler, Rasputín, Satanás (Páez), Baphomet, Ares, Hades, Majin Boo, el satánico Dr. No y Soraya Montenegro, entre otros.

Una de las más recordadas fue a Bill Gates en 1996, cuando el intelectualoide multimillonario visitó la Argentina para quiénsabequé. Mientras el flojito de Pergolini le preguntó si usaba Pentium o huevadas de ese calibre, Bernie fue tan metafísico que lo dejó mudo. Una lástima que la historia de los medios haya dictaminado que quedó como un gil.

“Pibe cantina, de qué te la das”

Igual no me importa nada porque dos meses después actuó en POLILADRON, encarnando el papel de Alberto Morán, un periodista de policiales que investiga un caso de corrupción y tiene que entrevistar al comisario Chape, que no sabía que Asuntos Internos le tendía una trampa.

Medio que durante los años que siguieron no hizo casi nada y se murió, (¿se murió?) el 7 de junio de 2008, el Día del Bernardo Neustadt curiosamente.

“Llorarás más de diez veces por amor,
romperán más de diez veces tu corazón”

Así como queda para destacar su capacidad para comunicar y su manejo de la retórica, también hay que decir que como pionero del periodismo político es en parte responsable de que hoy tengamos que fumarnos a Vilouta.

La enseña que Bernardo nos legó es el mejor funeral alguna vez transmitido por televisión en toda la Vía Láctea y, desde entonces, acá sólo seguimos esperando que hagan una biopic piola, preferentemente protagonizada por Anthony Hopkins.

Pablo Sebastián Rojas

 

BURRA