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Boleros en Revista Burra

Con orgullo y mieles y sin culpas, plantea un amor que se va y, en la otra vereda, plantea el amor que más me gusta: el amor que espera. Porque en el bolero, por fortuna, el amor que se va vuelve y el amor que espera perdona. Y, por fortuna, al final del día hay licor, hay valses y hay flores porque hay encuentros. Porque hay un amor que vuelve, hay treguas delineadas entre cien te quiero.

No hay reparo ni hay vergüenza para hablar del placer o la amargura y el orgullo es sólo un detalle. Se invoca a la eternidad y a la inmensidad para desdibujarlas al lado de esa idea de amor que los que no entienden heredaron de cráneos que no conocen.

La trama es simple porque se resuelve. Es la dulzura la que repara todo ataque y toda derrota.

Me encanta.

 

“El Flaco de Oro, ni era de oro ni estaba tan flaco”.

Una foto publicada por MARÍA FÉLIX (@mariafelix_oficial) el

María bonita – Agustín Lara

En un vals simple, aunque eterno mientras dura. Cuentan que Agustín Lara (ESCORPIO) la compuso como regalo de bodas para quien fuera su esposa, la hermosísima María Félix (Aries). De hecho, la llamaban abiertamente María bonita por tal obra maestra y justo ahí es en dónde está toda la magia: Son una docena de referencias que sólo esos amantes entienden pero que a los de afuera nos penetra por completo ¿No es cierto?

María Félix inspiró a José Clemente Orozco, Diego Rivera, Luis Spota, Carlos Fuentes y al mismísimo Jean Cocteau. Al respecto, el puntazo escorpiónido de Lara fue atinadísimo:

“Amores habrás tenido, muchos amores,
María bonita, maría del alma;
pero ninguno tan bueno ni tan honrado
como el que hiciste que en mí brotara”.

Es tierno, es sensato y no hay trabas para llenar de flores a la musa ni para encomendarle la misión tan simple de quererlo. Y la idea del Amor como ofrenda me pone a llorar.

Noche de ronda – Agustín Lara

El bolero es exceso, sentimientos incontenibles, volcánicos. A diferencia de cualquier otro género, le dio a sus compositores la licencia para explorar la obsesión y la oscuridad sin caer en posturas femicidas.

– Dile que la quiero, dile que me muero de tanto esperar. ¡Que vuelva ya!

Noche de ronda es amarga, la contracara de María Bonita. Cuentan que la historia es real, surgió de una de las tantas noches angustiantes en las que Lara se desveló esperando la vuelta al hogar de María Félix.

En algún momento, Lara declaró que, pese al divorcio, el amor por María Bonita fue el más grande de su vida.

Paloma negra –Tomás Méndez

El bolero ranchero hace que cantar, llorar y extirparse al demonio del desamor sea posible de un mismo tirón. Es la guerra del dolor presente y el amor pasado en un mismo shot.

Mi corazón naturalmente elige la versión cantada por la gran Chavela.

(El verdadero origen de Paloma Negra se lo atribuyen a Herminia Salas aunque el revisionismo mexicano no se encargó de dilucidar tal cuestión)

La composición de Méndez es fatal, es el hombre que se ahoga en lágrimas y mezcal en la barra de un bar cualquiera por causa de la mujer-diablo que jugó con su corazón y con el de todos los que pudo.

En el bolero, el machote al que no le tiembla el pulso para matar a una fiera, tampoco le tiembla para señalar en su pecho qué parte duele y cuánto. En el bolero, el machote llora como si no hubiera un mañana.

La gran tirana – La Lupe

Capricornio. Lupe Victoria Yolí Raymond creció en un hogar obrero cuando Cuba todavía no sabía de Revolución.

Cuentan que, de chiquita imitaba a Lola Flores y sólo después de recibirse de maestra se animó a pisar un escenario. Desde allí, después del cénit, sólo sumó fracasos. En mi mente, esos fracasos fueron su fortuna y su belleza, como los dientes de león que crecen entre la basura.

Estoy convencida de que su voz le nacía en los riñones y, recién después de atravesar cada historia de su cuerpo, y, sin humedecerle los ojos, salía por esa bocaza de dientes que parecían teclas de piano de cola para prender fuego todo. La gran tirana, abanderada del bolero son, es la canción que perfila al dragón y a la víctima que se reconoce a sí misma en los ojos de la bestia.

Las malas lenguas dicen que la Lupe, como se desbordaba en el escenario, bajaba a cantar entre las mesas descalza, porque con sus zapatos se encargaba de reeducar a los pianistas y con esa misma puntería de especialista, podía decir lo más áspero sin alejarse de la poesía:

“Descencadenas en mí
venenosos comentarios
después de hacerme sufrir
el peor de los calvarios”
.

Incisiva y burlona. Sin sentir el menor remordimiento, hirió de muerte con una canción a cada canalla con el que durmió.

Sartre la definió como “un animal musical” y Almodóvar todavía no se cansó de elegirla.

Me quiero perder contigo – Trío Los Panchos

Los Panchos son la institución del bolero, pioneros del sonido acariciador de los tríos que causó sensación en la década del cincuenta y que se replicó a lo largo y ancho de América Latina. El sonido agudo del requinto y sus armonías vocales fueron sus principales virtudes.

Me quiero perder contigo es un párrafo aparte por su sello punk lover: En apenas dos minutos, el amante le propone a su chica seguirla en la que sea. “Si ha de ser por mal camino, ha de ser lo que tú quieres”, propone y sigue: “Me quiero perder contigo, quiero ser como tú. No me importa que sea malo si también tú lo prefieres”

Si no tengo alcohol en sangre, vestido de lycra y mis mejores botas no lo puedo encarar por completo.

Mala noche – Trío Los Panchos con Eydie Gormé

En el ’64, la CBS le propone al trío conformado entonces por El Güero Gil, Chucho Navarro y Johnny Albino sumar la voz recién llegada al español de la estadounidense Eydie Gormé para hablar un poquito más de amor en Great love songs in spanish.

Mala noche arranca lúgubre con la voz de los tres charros que se lamentan. Silencio. Aparece Eydie con la lección que todo amante debe aprender: El Amor se expresa con todas sus letras, sin mezquindad ni mensajes encriptados, sin última conexión de whatsapp. A saber:

Si te dicen que he llorado por ti no lo he de negar, pues no sé mentir. Y si te hablan de mi amargo sufrir, escúchalo bien que todo es por ti.

En tu cara.

Y en las horas de mi insomnio fatal, mi loca pasión no puedo calmar. Hasta mi alma me abandona por ir en busca del ser que me hace sufrir.

Y sigue…

Y si mi alma te llegara a encontrar y a traerte junto a mí, en mi corazón haría un altar nada más para ti.

Si sentir amor no es pararse sin armas o ataduras delante de otro y dejarse ser, ni estos pibes ni yo entendimos nada. Y si no entendimos nada, es terrible lo que nos queda por aprender. Más terrible es lo que sí entienden los otros, ¿no?

Tú me acostumbraste – Toña, La Negra

Agustín Lara compartió decenas de letras, como Piensa en mí, Azul, Lamento Jarocho, Oración Caribe, con María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez, la Negra (Libra). La canción que fue hecha para cantar con los ojos cerrados, hace alusión a ese amor que aparece para cambiarnos todos los conceptos y que, al irse, nos deja perdidos en el analfabetismo más oscuro.

“Por eso me pregunto al ver que me olvidaste, por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti”Suspiro.

Cenizas – Toña, La Negra  

Si bien la voz azucarada de la Negra se especializó en el cancionero de Agustín Lara, su éxito se dio con la tórrida Cenizas del compositor yucateco Wello Rivas. La canción habla de un corazón herido que tiene una dignidad y un orgullo que lo diferencia del resto de los corazones del resto de las canciones que denuncian el mismo pesar.

-Ya no podré ni perdonar ni darte lo que tú me diste, haz de saber que en un cariño muerto no existe rencor. Y si pretendes remover las ruinas que tú mismo hiciste, sólo cenizas hallarás de todo lo que fue mi amor.

Es una oda a los corazones rotos que levantan sus propios pedazos con el único propósito de no mirar para atrás.

Paloma querida – Pedro Infante

El Ídolo de Guamúchil es otro escorpiano. Esta ranchera sale a la luz en Ahí viene Martín Corona, largometraje protagonizado por Infante durante los años dorados del cine mexicano. El motivo de la canción es, simplemente, haber tomado de más (y qué gran motivo).

Es de madrugada, sólo los machotes andan por la calle. Se encienden las luces de las ventanas del barrio. “Por el día que llegaste a mi vida, Paloma querida, me puse a brindar y al sentirme un poquito tomado, pensando en tus labios me dio por cantar”, le canta a Sarita Montiel que, en camisón, salió al balcón a escuchar al Romeo que se acercó con un par de amigos a abrir ese pecho extasiado.

Y, otra vez, no hay vergüenza porque hay amor. El galán no sabe lo que vale su vida, pero se la quiere entregar. Y, otra vez, el amor como ofrenda: “Yo no sé si tu Amor la reciba, pero yo te la vengo a dejar”.

Los borrachos se calzan el sombrero, dejan la ranchera en el barrio y se van.

Perfidia – Ibrahim Ferrer

La traición y la crueldad de una mujer indiferente son elementos ontológicos para todo bolero reconocido por partir al corazón en mil. Perfidia, del compositor mexicano Alberto Domínguez, combina una melodía hermosa con una letra que destila veneno y dolor.

Si bien la grabó todo el mundo, la versión del cubano Ibrahim Ferrer (grabada después de que conociera la fama con el Buena Vista Social Club), es mi preferida. Tiene un encanto único en ese diálogo entre el jazz más ortodoxo y el son cubano. De tal mezcla, el camino hacia la melancolía de la letra es más extenso y hasta intransitable. Entre las estrofas, las palabras de Ferrer matizan la tristeza. Son mimitos entre paréntesis.

Florencia García Alegre

BURRA