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CUMBIA CHICHA

Pensar en hacer una genealogía de la cumbia a lo largo y a lo ancho de nuestra querida Latinoamérica, la Patria Grande, Nuestramérica o como a cada uno más le guste llamar a este continente que nos contiene; era muy pretencioso. Si. No da. Menos en un texto. Así que en todo caso iremos por partes.

Sí se me ocurrió, para aquellos que todavía no cruzaron musicalmente nuestras fronteras, comentarles un poco, mostrarles la puntita al menos, de las maravillosas músicas que podemos encontrarnos si nos subimos a la Panamericana en dirección norte, y con el pasaporte a mano (sobre todo para evitar quedar como ilegal en otros países, se los digo por experiencia propia, wachos).

La cuestión es que en 2014 cumplí un sueño que tenía desde adolescente: largar todo, armar la mochila y viajar a lo pseudo hippie por Sudamérica. Dicho y hecho. Previo a eso, muchos años previos, venía buceando gracias a internet en los sonidos de la patria grande, los propios de cada región y país. Y siempre, siempre se destacaba Perú. Escuchaba una riqueza musical cumbiambera inmensa. Ya deliraba con lo que era recorrer ese extensísimo país y bailar al son de los variados ritmos. Porque Perú no era solo ceviche y pisco. Era eso mezclado con cumbia de la original.

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EL SONIDO DE LA SIERRA

Junio y Julio de 2014 me encontré viviendo y trabajando en Cusco. Ya había pasado por Arequipa, ya venía flasheando volcanes, sierra, valles sagrados. Ahora me tocaba ganarme el Sol de cada jornada y no tuve mejor destino que terminar siendo “seguridad y prevención” en un boliche al que concurrían casi en su totalidad peruanos (a diferencia de la mayoría de los locales nocturnos del centro histórico cusqueño que estaban plagados de turistas). De esos casi dos meses de noches trabajadas aprendí no solo a evitar peleas entre serranos borrachos, a secar el vaso de chela contra el piso y a que el té piteado es el mejor remedio contra el frío; sino que también aprendí a fuerza de escucharlo incansablemente, que Corazón Serrano es parte de la cultura musical de la sierra peruana, aunque la formación haya nacido en la costa norte del pacífico peruano.

“La Borrachita”, con una letra y ritmos bastante básicos pero pegadizos, es algo así como un himno de esta banda con una trayectoria trágica (una de sus integrantes, Edita Guerrero, muere en 2014) que lograba encender la noche bailantera cusqueña. Y sí, a la cuarta vez que te pasaban el tema, si tenías media jarra de té piteado y dos chelas encima, era difícil que no quieras irte a las manos.

SONANDO EL AMAZONAS

No pude hacer el tan deseado y fantaseado viaje al amazonas peruano. Pero al menos recorrí parte de la amazonia ecuatoriana. Algo parecido vi. ¿Por qué entonces hacer referencia a la famosa cumbia psicodélica? Porque no solo la asocio a Perú en su conjunto, sino porque tuve la enorme suerte de –mientras vivía y también trabajaba en Lima- ver a esta legendaria agrupación en vivo y en directo en una fiesta que podría ser la versión limeña de las fiestas La Mágica: barrio de Barranco, una mezcla de Palermo y San Telmo, en una fiesta con gente media pituca, pero para ser fieles a cierto estilo peruano, no faltaron borrachos revoleándose unos manotazos.

La cumbia psicodélica tiene una cantidad enorme de grupos y varios de ellos con una trayectoria inmensa (Los Destellos Los Mirlos son junto con Juaneco y su Combo, los más conocidos). Hay algo apasionante en el sonido proveniente de la selva, y es la alegría constante que transmiten las letras, propias de una inmensa zona donde el calor y la humedad impregnan no sólo a quienes la habitan sino que se plasma en los ritmos que de allí provienen.

Perú es quizás uno de los mejores ejemplos para ver y sobre todo escuchar cómo los sonidos propios de su tierra, sus cumbias en los variados estilos, representan las idiosincrasias de regiones tan diferentes y extensas como son la sierra y la selva.

Alejo Pasetto 

BURRA