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El Dipy

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David Adrián Martínez ordena cervezas para el staff de Burra pero él se pide una lágrima. Lejos de la postura de reviente sostenida por estrellas de la música como Iggy Pop, Pappo u Horacio Guarany, el Dipy evita el alcohol por más que estemos sentados en un bar irlandés y la cerveza sea entrada, plato principal y postre. Aunque apenas empiece a anochecer está cansado; su inminente cuarto disco lo tuvo grabando y editando hasta entrada la mañana y el peso de la sesión se le nota en las palabras cansadas.
Así y todo, mientras la entrevista avance el cansancio va a ir desapareciendo para dejarle lugar al verdadero Dipy, ese que se come el escenario, conquistó a Mariana Di Arco y cada fin de semana revienta los boliches. La fama le llegó como cantante de El Empuje, banda que fue el soundtrack de la última mitad de los 2000 a fuerza de hits como “El Cha Cha” o “Corta Chorro”. Hoy, el Dipy ya tiene tres discos y varios hits al hombro, entre ellos “Soy Soltero” y ­“Me re cabió” y está a punto de lanzar su cuarto material. Cuando tenga ganas.

— Hoy tengo el poder de decidir si quiero hacer algo o no porque el grupo es mío. Cuando estaba en El Empuje tenía que acatar las órdenes del que era el dueño del grupo (Fideo). Una vez que me hice solista empecé a decidir sobre mi trabajo y siempre mantuve la misma postura: no dejarme tocar el culo por nadie; aunque quizás cuando arranqué no tenía un peso. Por ejemplo, suponete hay 2000 pesos y yo no tengo un mango. Pero sé que no valgo eso. Entonces decía que no aunque estuviera en el fondo del mar. Tenía que aprender a hacerme valer, tenía cinco años de estar en El Empuje y si vos no te hacés respetar desde el primer momento, no te hacés respetar nunca más. A mí no me presiona nadie,  donde me presionen un poquito los mando a la puta madre que los parió. Creo que en un mes y medio va a estar el disco en la calle. No sé ni cómo carajo se va a llamar, el segundo disco que saqué se llama “No Lo Compren”. Es psicológico: ¿Por qué no lo voy a comprar? A vér, dámelo, qué no. Te ponen “prohibido fumar” y no te sale decir yo acá me prendo un pucho. Al tercer disco le quise poner “Cerrá el Orto”. Me llama el de la compañía y pregunta “¿Cómo le pongo al disco?”. “Cerrá el orto” . “No le puedo poner así, boludo…”. Vos ponele “Cerrá el Orto”. Estuvimos una semana peleando, que ponele “Cerrá el Orto”, que ponele “Cerrá el Orto”. Lo hacemos mitad y mitad: “Clos de Ort”. Y quedó “Close De Ort”, nomás.

 

— ¿Fue difícil el proceso de convertirte en solista?

— Uf, me cagué de hambre mal. Pero decidí bajarme de El Empuje porque no me llevaba bien con la banda, ni con Fideo. No me estaba llevando bien con los músicos, era una situación de tener que ir a laburar y decir la puta madre. Pensar que con alguno ibas a pelear, a discutir. Igual la música, a veces, es muy ingrata. Es lindo hacer lo que estoy haciendo pero te saca tiempo para estar con tu mujer o disfrutar un momento con tu hijo, no tenés tiempo para vos. Anoche dormí muy tarde porque estuve haciendo unas letras, tuve que grabar y me acosté como a las 7: 30. Me levanté temprano porque quería pasar tiempo con mi mujer, que cuando me acuesto ella se despierta, pero ya es mi vida así.

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— ¿Cómo se lleva lapaternidad con un laburo como el tuyo?

— A mi hijo, que tiene nueve, no le gusta lo que hago. No le puede gustar mi trabajo porque le saca al padre. Cuando sea más grande quizá lo entienda pero en este momento de su vida no le gusta ni un poco. Por ahí al no tener tanto tiempo con él hay muchas cosas que me pierdo y cuando me cuenta cosas no las entiendo. Pero trato de hacer lo que mejor que puedo. Mi laburo es de lo que vive él, de lo que vivo yo. Cuando sea grande calculo que va entender. Esto es un laburo como cualquiera, la pasás mejor que yendo a levantar bolsas al puerto, obvio, pero tiene sus pros y sus contras. Hay mucho deterioro mental. Imaginate cantar lo mismo durante cuatro años. La cabeza a veces te estalla. Todos tenemos nuestros problemas y cuando se te junta todo…

El trabajo frenético de jueves a domingo es un factor común a todos los artistas de la movida que tiene que dejar el hogar para salir a la ruta y hacer ¿hasta cuántos shows?

— Llegué a hacer 37 shows en un fin de semana. De jueves a domingo. Imaginate cómo estaba al show 20… Faltaban cuatro shows para terminar y me tenían de atrás. Pero no de drogado o de borracho, es que me dormía arriba del escenario. Es ingrato el viaje, la gente piensa “estos se llenan de plata, como la pasan de joda” Comete 1500 km en combi hasta Salta y Jujuy. Haces esos 1500 km, llegás y tocás. Pasás toda la noche tocando y te vas a dormir, después el domingo, que es el último día, tocaste seis shows y te tenés que volver. Ahora que tengo la posibilidad me tomo un avión, hoy al NOA o el NEA quizá viaje así. Pero antes cuando no podía, me los tenía que comer en combi y para colmo no puedo dormir cuando viajo en combi. Antes era venir medio durmiendo en la combi, despertarse y preguntar ¿falta mucho? “Faltan 1200”. Eran 1200 km con los ojos como el dos de oro.

— ¿Nunca un año sabático?

— La nuestra es una rutina constante de laburo y a los que laburamos de esto nos importa la plata. Además hoy, por más que ahorres, la plata no vale nada. Gracias a Dios estoy bien económicamente pero los gastos son otros. Ahora estoy viviendo con mi mujer en Belgrano y los gastos son otros, se vive de otra manera…Yo era de Tablada y cuando me junté, me vine a vivir acá. Extraño muchísimo el barrio pero lo que tiene de bueno estar acá es poder sentarte y que no te rompa las bolas nadie. No es que no me guste la exposición porque si no, no me dedicaría a esto, pero acá me puedo sentar tranquilo sin que alguien me filme o me saque fotos.

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A las exigencias propias del oficio, es decir, a salir el jueves en una combi y aparecer el lunes a la mañana hecho un zombie que dormirá 20 de horas de corrido, se le suma la presión de competir con los grupos que surgen palanqueados por productoras falopa. Pero cuando al Dipy se le pregunta si le gustaría seguir con esto no deja margen de duda.

— Me gustaría vivir de esto hasta el día en que me muera. Soy otra persona arriba del escenario. Vos, acá, me ves tranquilo pero en el escenario me transformo. Arranca la banda, piso el escenario y soy otra persona. Mi mujer me dice “no te conozco”. Me bajo y me quedan esos 10 minutos de electricidad y volvemos en el auto con ella y le tengo que decir soy yo, boluda, quedate tranquila. Antes explotaba todo eso como DJ, poniendo música, la música es mi vida. Esto se va a terminar algún día, por eso a los pibes nuevos siempre les digo muchachos, esto es una mentira. Es difícil mantenerse porque salen un montón de grupos nuevos con propuestas nuevas. A veces hablo con los tipos que tienen más años en la movida, como Ariel de Los Pibes Chorros, por ejemplo y siempre coincidimos en que salieron 700 grupos de moda, y son eso: una moda. Y nosotros seguimos estando. Capaz que en el momento en que algún grupo explota nos baja un poco el laburo, pero yo siempre cuento la misma anécdota. Una vez me pasó que estaba en Pasión -yo siempre llego, saludo a todo el mundo, hablo-. Un día estaban sentados los de un grupo, pasé caminando y les pregunto ¿Cómo andan, cómo les está yendo? –Bien, cansados de ser números uno. Imaginate que tengo diez años en esto, que me conteste eso un pibito, ¡le tengo que pegar un cachetazo! Pero no. Me reí, me causo, gracia, seguí. Después, ese mismo día, no sé qué más me dijeron y entonces me senté donde estaban ellos y me dije: Se los tengo que decir porque los tengo que educar un ratito. Y les pregunto ¿Muy número uno están siendo?. “Sí, la verdad que sí”, me dicen. – ¿Fueron a comer con Mirtha Legrand? – No. ¿Tienen tres discos de oro y uno de platino? – No. ¿Fuiste a Europa? – No. Entonces no tengo que hablar con vos. Ustedes sigan siendo número uno que yo los voy a ver pasar de moda. La gente con más trayectoria, Antonio Ríos, Dany Lescano, Ariel, no van a morir nunca mientras la movida exista. ¿Qué le podés decir a un tipo como Antonio Ríos? Si es un número uno, recorrió el mundo…

— Hay vedetismo en la movida entonces…

— Pff…pero yo no le doy bola a nadie. Con los únicos con los que hablo más es con Román (El Original), El Polaco y Seba Mendoza. Igual, salvo esos tres, no tengo amigos en la movida. A veces vas a canal y te dicen “Dipy, genio, número uno”. Te das vuelta y dicen “este es un puto…”. Yo siempre dije que esto es una carrera de autos: abajo del auto, nos amamos, nos queremos, nos besamos. Arriba del auto, correte porque quiere tocar yo primero. A cara de perro. No te conozco, si nos tenemos que agarrar a piñas entre todos, nos agarramos, no importa nada.

— ¿Y te agarraste a piñas con la banda alguna vez?

Una vez en Santa Fe nos agarramos a piñas contra todo el boliche. Mientras tocábamos había un borracho que estaba re cargoso. Lo calmé dos, tres veces Y se calmó. Después cuando terminamos de tocar, eran como las 7, sale el pibe re en pedo, viene, le pega un viaje al vidrio de nuestra camioneta y lo rompe. Y nosotros tenemos algo con la banda: si hay quilombo, nos bajamos todos. El que no se baja, cobra. Si nos rompen todo, a todos, no a uno. Entonces vemos que el chofer baja a pelear y ahí nos bajamos todos. De golpe éramos siete, ocho, contra 60. Y le pega el chofer al chabón, se vuelve a levantar, me tira una mano a mí, la corro, me roza, le pego. Cuando está cayendo le pega una patada un músico. Cayó y dije, chau, lo matamos. ¡El chabón se levantó endemoniado! Uy, nos mata a todos, pensé. Y de golpe éramos siete contra 60. Yo la estaba remando y viene un pibe al lado mío y me dice “¡vamos, Dipy, vamos!”, como haciéndome el aguante… ¡Pum!, le dí al pibe, qué sabía si me estaba haciendo la segunda o estaba haciéndome el entre para pegarme. Pobre pibe, es una mierda pero en ese momento no entendés nada. Yo venía bien, volteando bien… viene una mina con un fierrito y me hace pin en la rodilla. Me mató. Quedé en el piso, me quería matar. Después de que te pasan todas esas cosas, decís ¿para qué? Un vidrio… nos podrían haber matado. Además, mirá si viene un loco, te clava un cuchillo. Después terminamos todos en la comisaría. Lo que nos boludearon ahí… ”¿Vos cantás cumbia villera y no te la aguantás?”. Encima cuando peleábamos, los policías estaban pintados, miraban. Cuando me fui a ese cana le dije puto, or-ti-ba. En la cara. Y el cana me miraba y le decía, dale, decime algo, puto, puto, ¡te re cabe!. Y me sacaron, estaba sacado. Tenemos esas cosas que no tienen que pasar. Pero pasan. Igual, salvo esa, nunca tuve una mala respuesta en ningún lado. El problema no es dónde estás, el problema es qué respuesta vas a tener ahí. Me acuerdo que llegué a un lugar, me desperté todo dormido, me senté y pregunté dónde estábamos. “En Sunset”. Acá el primer hielo, en la frente, pensé. He ido a tocar al cumpleaños de la hija de Tinelli, con El Empuje fui dos veces a comer con Mirtha Legrand, toqué en el Hipódromo de San Isidro. Mirtha es lo más. Nos sentamos a esperar a que nos llamen y nosotros no entendíamos nada, tirábamos los puchos ahí nomás, nos decían “chicos, por favor…” Que se vaya a lavar el orto, la vieja esa. Mirtha nos presentó como el grupo Cha Cha y el tema El Empuje y era todo al revés. No nos conocía nadie ahí. Me acuerdo que me comí la vida. Me preguntó dos cosas, dije “sí” y “bueno”. Tenía un hambre… Termina el programa y decimos “ya fue, vámonos a la mierda”. Nos estamos yendo y ahí fue cuando me cambió la forma de pensar sobre ella: nos dice “¿Cómo se van a ir? Me quiero sacar una foto con ustedes”. Nos sacamos una foto con ella y nos pusimos a hablar de cómo era lo que hacíamos, “que lindo que vengan, vengan cuando quieran, si no vienen a comer vengan igual, quédense con nosotros”. La verdad, me cerró el culo. Una grossa.

Detrás de un gran cantante hay una gran modelo y su nombre es Mariana Di Arco, el Dipy cayó rendido ante el encanto de la blonda vedette cuando la vio por TV y, tarea fina mediante, ya lleva más de un año de convivencia con la compañera que lo banca mientras gira por el Conurbano y Argentina.

– Mariana a veces se pone un poco celosa pero es normal. Yo siempre le digo boluda, mirá si hubiera sido lindo yo, te pegás un tiro. Y a mí me pasa con ella, imaginate, es tapa de Playboy, de Maxim, de Hombre. Hace poco un medio la eligió entre las veinte más lindas del país. Cuando ella se va a sacar fotos me dice, “vení, acompañame…”, y… no puedo. Imaginate ir a ver a tu mujer en bolas delante de fotógrafos. Yo te acompaño…los agarro a las piñas a todos. Alguna mirada demás que capaz no existe, que por ahí me la imaginé y arranco a las piñas…(risas). Yo respeto mucho lo que hace, ahora está por hacer una película… Una cosa importante con la que me ayudó Mariana son los medios. Al principio cuando hablaban de mí en un portal miraba los comentarios y me ponía como loco. Me ponía mal, ¡hijos de puta!. Mariana me sentó un día y me dijo:”Fijate cuantos comentaron, son cinco boludos que no tienen nada para hacer en todo el día. ¿Te importa lo que diga yo?” – Sí, “¿Tu familia?” – Sí, “Tu hijo? – Sí. “Y bueno, listo, los demás que te chupen un huevo”. Eso lo aprendí con ella.

— ¿Cómo se conocieron?

Yo la había visto en la tele en Animales Sueltos y le escribí al Facebook. Habia 300 Mariana Di Arco, les escribí a las 300…me gustaba mucho. Le escribí y ni bola. Un día fui a un boliche, Rumi, porque me habían roto tanto las bolas para ir que terminé yendo. No estaba saliendo con nadie pero había ido con una piba, ¿me entendés? Entré con la piba y la vi sentada a ella en un parlante: laburaba ahí. Cuando la vi dije “me muero”. ¡Le solté al toque la mano a la piba y seguí caminando solo! Ella me había conocido en Italia porque salía con un argentino que vive allá que le hacía escuchar mis temas y ella pregunta quién era el cantante. Entonces cuando le dijeron que estaba yo en el boliche dijo “Ay, lo quiero saludar”. “No, pero está con la novia…”. Cuando me contaron eso… la puta madre, me quiero matar. Cuando salgo de Rumi, que eran las seis de la mañana, ella también sale porque ya se iba y la estaba esperando un taxi. Nos vimos y desde que se subió al taxi nos clavamos la mirada. A los dos días les mando un inbox a las 300 Marianas y ahí empezamos a hablar, nos conocimos…hubo un laburo previo de dos meses donde tuve que remarla un montón. Ella me llamaba hablábamos dos horas por teléfono, la gran soy tu amigo…hasta que un día me llamó y me dijo “no sabés lo que me hizo este hijo de puta”. Ahí pense “si me llamo a mí teniendo 300 amigos…listo, ya está”. Hasta ese momento no nos habíamos visto nunca, salvo en el boliche. Un día yo estaba en Chaco y le mando un mensaje diciéndole que el lunes iba a comer con ella al mediodía. Boluda, mirá que me voy a tomar un avión para ir, son $1500, no me vas a cortar esto. “No, vos quedate tranquilo”. El lunes a la mañana me siento en el avión, ya estaba todo listo, y me llega un mensaje: “Al final no nos veamos hoy porque la verdad no tengo ganas, tengo un día de mierda…”. No-te-la-pue-do-cre-er. No le contesté nada. Tiempo después ella me confesó que esperaba que la mande a la concha de la madre. ¿Qué hice? A las 12 le mandé cinco ramos me de rosas y un mensaje: “ojalá tengas un lindo día”. Yo estaba re caliente. Pero con eso la obligaba a salir. No podía decirme que no después. Porque si no la puteé, no le dije nada….y esa misma noche salimos. Cuando me dio el primer beso estábamos en Palermo sentados y yo la venía remando y me tenía las bolas llenas. Entonces le digotenés treinta segundos para darme un beso o me paro en el medio de la calle y empiezo a gritar “hasta que no me dé un beso no dejo pasar ningún auto”. Imaginate la vergüenza que le daba. Te faltan treinta. Y me fui parando, me paré en el medio de la calle, abrí los brazos… “¡¡Vení, vení, vení!!. Después de eso llegué a mi casa y pensé “me besé a la Di Arco”. Era para el currículum. Y después me levanté al otro y día y no me podía olvidar de la Di Arco. Me decía “¡no le mandes un msj Dipy, no!”. Pero estaba hasta las manos. Y así estamos.

 

BURRA