Entrevista: El Doctor ( Parte I )

“Estoy viviendo el sueño atrapado en trap como Jimmy Hendrix en el escenario”.

El Doctor es más que un estado de Facebook, más que una ocurrencia pasatista o que ese deseo de revolución vano e indómito que te reprimís porque matar es malo. Suceso de Internet de esta temporada otoño-invierno por sus letras y videos inusuales, decodificado y recontradecodificado en memes y reaction videos, El Doctor en realidad la viene remando desde abajo hace rato y se copó para contarlo valiéndose de Revista Burra como médium.

Sí, lo sabemos, es sábado, el día es soleado, nos tomamos un tren en Retiro como cualquier cristiano y toda esa contemplación atmosférica berreta del periodismo de manual que sirve para construir un escenario que en realidad no te importa conocer porque estás ansioso. Por suerte ya es 2017 y se puede scrollear.

Al costado de la Estación de El Palomar, en un santuario del Gauchito Gil ft. tres promeseros que paran ahí Jack Daniels mediante, nos encontramos con el artista trap del año, uno de los pocos músicos que está contando algo sin pedirle perdón al mundo millennial y sin pasar por el filtro de un subsidio municipal o de un productor que todavía se peina con gel; una obra independiente, barrial y sediciosa que te abre el tercer ojo, símil a lo que te pasaba con la cumbia villera, anquilosada en la actualidad por su funcionamiento nostálgico, consumo irónico, envejecimiento de sus referentes y llegada de ritmos como el reggaeton y el trap que intentan conquistar la escena bailable local.

Una invasión a la que no podíamos ofrecer resistencia posible en formato respuesta patriótica hasta la irrupción de nuestro héroe, alguien que toma al trap por el cuello y logra editar, consumir, expropiar y nacionalizar al género, transformándolo en arte expansivo, ajeno al lugar común y certificado de crudeza callejera obtenida de la experiencia propia. Fáctica. Letal.

El gánsterismo es un humanismo

El autor de 30 Mil Pe$os le quiere sacar algo a esto. “Esto” es la vida y es ahí donde apunta sus bombas. Es un cronista de su propio ego, un creador de una invención que solo contempla a él mismo como causa, pero en sus efectos expone una patente visión de la marginalidad de esos barrios “donde se vive la delincuencia a full”:

Yo soy un pibe gánster, los pibes que rapean si viven la vida gánster no lo pueden rapear porque están pendientes de hacer filo, entonces dije “lo rapeo yo”, porque los que se pueden tomar el tiempo de grabar y dejar el alma capaz que no lo hacen porque son pibes que no vivieron ellos en carne propia el gansterismo.

– ¿Y qué significa ser gánster?

– Gánster en el sentido de que es lo que me toca, muchos me quieren, pero otros me odian, gente con la que capaz tuvimos algunos choques y bueno, ya cuando te enteraste de que le pasó algo a un pariente, a alguien que querés, yo no voy a hacer la denuncia a la comisaría, yo me entero de que pasó algo y hago lo que tengo que hacer, nada más.

Una moralidad utilitaria y peligrosa, heredera del Jeremy Bentham más zarpado, a la que podés sobrevivir gracias a “los valores”:

–  Si tenés algún afecto en tu familia y seres que te quieren no te puede matar esta vida gánster, la delincuencia y la adicción a las drogas y todo eso que te hace mal, y entonces vos capaz ya te olvidaste de tus valores. Depende de la persona, si es inteligente y buena persona y no se olvida de quién es, nunca se va.

“Estoy tomando la más rica, estoy tomando la ricarda”

El Doctor es un artista diferente dentro de un género que a ciertos niveles se preocupa más por versionar letras que acompañen los beats sin que actúe un fiscal de oficio:

– Lo vivo como, bueno, esta mierda me está sacando la vida, lo que pasa es que a cualquier persona que sufre una adicción cuando se termina… Creo que a los que viven la vida bien dura de barrio pueden hacer altos temas, yo tengo amigos que viven el gánsterismo a full, algunos ya se rescataron y tienen hijos, algunos están presos, algunos están ahí esquivando, pero yo siempre les digo “vos tenés que hacer música” y los pibes que están perdidos en su mambo no van a hacer música, y yo digo “bueno, yo le voy a sacar algo a esto”, hay muchos que sufren adicciones así, así tan oscuras o peor que yo, pero se ponen hacer canciones corte ay, que te amo, te adoro, la vida color de rosas, de ahí a que alguien se quiera comer la porción del pastel es otro tema… Eso es lo que pasa; yo todo lo que digo en los temas es real y lo hago con esfuerzo, laburo, respeto por el género y respeto por todos los raperos artistas que hacen un estilo distinto, los respeto y los banco en sus distintos proyectos, pero me deja tranquilo que toda la gente que sabe reconoce todo mi esfuerzo y el nivel, y da la casualidad de que los que me critican y no me bancan son justo gente que no sabe un carajo de música.

Haters con voluntad de albañil

Uno de esos críticos paracaidistas que hablaron giladas fue ese periodista que se hizo famoso cuando lo escupió José Luis Félix Chilavert, Martín Ciccioli:

– Un día un amigo me dice que estaban pasando 30 Mil Pe$os en la Mega, que me están bardeando, me están descansando en un programa, Martín Ciccioli y un par. Fui a Palermo, a la puerta de la radio. Yo dije “esto debe ser como las empresas de trabajo”, onda, yo fui a muchos lugares así y los de seguridad no te quieren decir ni la hora ni nada porque se persiguen por todo. Estoy ahí, veo al que limpia, al de seguridad en la puerta, miro todo. ¿Llegué tarde? ¿Llegué temprano? ¿Qué onda? Miro así a la radio, veo a Catherine Fulop que llega a esta radio re cheta, nada que ver con esas radios de bajo presupuesto, entonces encaro al de seguridad: “¿Está Martín? Porque él me conoce, sabe quién soy yo, ¿está Martín acá?”, y me dice que no vino todavía y yo pensé que me iba a decir “¿quién sos vos para preguntar?”. Espero y veo que viene Pichu de Sin Codificar y me dice que está bueno el tema, entonces veo que él está en la esquina estacionando el auto. Lo conocí. Me acerco así, corte “¿qué vas a hacer puto, maricón? ¿Vas a llamar a seguridad? ¿Qué vas a hacer?” –no le dije que era El Doctor- “No, pará, yo no te hice nada, yo no te bardeé”, y yo le contesto: “A mí me dijeron que bardeaste, mi amigo escucha todos los días el programa antes de irse a laburar”. Me re enojé, ya estaba re sacado. Me calmé. Me convenció: “Nunca criticamos tu música, nos gustó y la pasamos”. Yo no sé si me mintieron o qué sé yo, la onda que yo fui re enojado. Pensaba “lo arrebato, voy preso, me agarra la Federal, ¿qué voy a hacer?” Y bueno, por suerte el destino no quiso que lo arrebate. Me dio la mano y empezamos a hablar, sacó un celular zarpado, “pará que te agendo”. Después, otro día, me llama: “Eh gracias por no haberme pegado”. Hizo una votación con los oyentes del programa: Abarájame la bañera de IKV vs 30 Mil Pe$os, la votación de la gente iba 66% a 33% y dije “uh me están arruinado, estoy re perdiendo”… iba ganando yo, así fue.

– No sabemos si llamarlos haters, pero ¿cómo te cae que usen tu obra para boludear en redes sociales, hacer memes y esas cosas?

Es como dijo Eazy-E, “cualquier publicidad es buena”. Me juzgan sin conocerme, cuando me ponen etiqueta tipo wachiturro, no me duele porque no me bardea gente que sabe, éstos no saben un choto, son haters con voluntad de albañil. Y bueno, de los otros, los haters esos que me hacen videos vi un par, se fueron al carajo, no me conocen, yo sé lo que soy yo y ¿ellos quiénes son? Algunos hacen videos y se quieren hacer los raperos. Decidite, sos rapero o sos youtuber, subí videos haciendo música, no hagas videos haciendo chistes, haciéndote el Jorge Corona. Capaz que también me juzgan y me dicen “turro”, uhh me da un vómito eso, pero no es que me hacen sentir mal, yo vengo de hace tiempo, ni siquiera existía esa palabra y yo ya estaba re rapeando, o sea, capaz que hay muchos giles, como esto se puso de moda…

Tengo el barrio en mí

–Entonces, ¿está todo mal con la cumbia?

–No, cuando me relacionan con la movida de la cumbia no es ninguna deshonra, porque tengo el barrio en mí. Tengo feeling con los pibes de Bajo Palabra –vamos a grabar un feat-, con ADS y Magoman. Toqué con Pala Ancha en la Villa 31 y con Portate Bien en Fuerte Apache. La cumbia es una cosa y el wachiturro es algo que, qué se yo, ni cabida. Mis gustos musicales son hardcore punk, de pedo no estoy haciendo hardcore punk, nunca va a faltar oportunidad igual, yo soy más de ese palo, de Buenos Aires Hardcore, Comando Suicida, Misfits, el nü metal, Green Day, Smashing Pumpkins, Ramones, Black Flag, Dead Kennedys, todo eso.

Tupac

– Lo mío es el trap, soy uno de los pioneros del trap acá en la Argentina. Yo a la música nunca la dejé de lado, siempre tuve los valores como persona y tenía claro que quería hacer música más allá de la oscuridad y de todas las cosas malas de la adicción y de la violencia todo eso. Y sí, el trap vino para quedarse, es el futuro, va a mejorar, va a explotar esto. A lo mío lo considero algo más duro que la cumbia, ya sea Pibes Chorros o lo que sea, queda muy light al lado mío, porque el trap y el rap se hace duro, es para gente dura. Uno que me vino a bardear por la fan page, agrediéndome, por allá me dice: “Te voy a cagar a palos, vos estás cagando el hip hop, ¿dónde estás? Te voy a buscar, cuando te vea te voy a matar. Yo escucho Tupac, vos no sabés hip hop ”. Y sí, más que vos sé, me decís Tupac, Tupac, lo que yo hago queda light al lado de lo que hace Tupac. Tupac es re violento el chabón, o sea, tiene letras re jodidas, ¿cómo podés decir eso? ¿Qué estás escuchando? ¿Escuchás o no escuchás?

Parte II 

Sebastián CaraballoPablo Sebastián Rojas

 

BURRA