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Fútbol cumbiero

Meterla en el minuto noventa, ganar un clásico, llegar a Europa, cobrar los premios, que te dirija Caruso, conocer una linda chica y que no te la fife un compañero de plantel, boludear a un tal Marcelo Benedetto, y dársela en la pera contra el cordón de la vereda cuando estás lesionado, son algunas de las primeras acepciones que tenemos en relación a los deportistas de elite y sus ejes en la vida.

Pero, como si esto fuera poco, descartando a los pendeviejos rockeros como el Tano Vella, Daniel Osvaldo, Milton Melgar, y Germán Adrián Ramón Burgos, la mayor parte de nuestros analizados comparten una pasión entre sí y con nosotros: La cumbia.

D10S y El Potro

“Que se mueran los feos menos vos, que se mueran los feos menos vos, menos vos… que sos mi amiguero…”. ¿La tenés?, sí, seguro. Pero, ¿cantada por Pablito Migliore, el ex arquero y barra de Boca?. Observad:

Desde que Lomas Athletic, Alumni, y sus demás pares ingleses instaron a esta sociedad a poner la pelota al piso (tal vez exageremos un poco) a principios del siglo XX, el homenaje a los que colgaron los botines por parte de los cumbieros está a la orden del día.

En este sentido, el Potro Rodrigo wikipediando a Maradona desde su condición de Cebollita hasta su tránsito a la deidad, fue/es/será el mejor regalo que nos dio el bello arte de la sinfonía musical en su encamada con el fútbol. Poesía pura.

Ahora bien, si te dejó de culo la declaración de calentura de Gladys la bomba tucumana a Cristian Menéndez, el 9 del Decano, es porque tu vida va por buen camino y estás próximo a ganarte el cielo.

Por eso y mucho más, te mereces una caricia de verdad. El astrolabio parlante de Homero, la cadena que le afanó el Chipi Barijho a Bogarde, o una canción como la que el Pocho le compuso a D10S.

Encontramos en la sección “viejitos” a un pibe, con flequillo de coté, que cumple el sueño de púber y se sube al escenario. Allí se encuentra de frente con quien quizás fue su banda de sonido, de la mano de “Un velero llamado Libertad”, cuando él concretó su primer chape en el patio del cole en Avellaneda. Aaahhh. Melosa la circunstancia. En fin.

En la cancha, con 15 años, lo hizo debutar Ruggeri. En las tablas, casi afinado y con unos porotos más, lo apadrinó la voz de Los Leales. Sí, hablamos del Kun Agüero.

Si tenemos al Pepo fuera de casa grande, que lo demás no importe nada. Nuestro Rubén Castiñeiras también se involucra en la sana disciplina futbolera, e incentiva a la parcialidad académica a cantar sus letras.

Es de público conocimiento el amor que el líder de la súper banda gedienta tiene por Racing, hecho que amerita un párrafo aparte. La canta Lalín cabeceando un redoblante.

Recordamos con alegría cuando Marcelo Bielsa se negó a poner a Batistuta y Crespo juntos, porque jugar con dos nueves era impropio dentro de su estilo. Después llegó la ensalada Waldorf con su mezcla, y nos dimos cuenta que el loco estaba desacertado.

Asimismo, no siempre la superposición de géneros significó la debacle. En la cumbia, los duetos, cuartetos, quintetos, sextetos, etcétera, funcionaron a la perfección; ajenos a las distancias que existían entre los orígenes de aquellos que integraban la nómina.

De este modo, Pablito Lescano, el Chelo “casi intendente” Agüero, y Cacho Deicas de Los Palmeras, se unieron al referente del Fuerte Apache, Carlitos Tévez. A pesar que no tenía ni puta idea de la letra, el enemigo de Pachorra la paró de pecho y la clavó en el ángulo; deleitándonos así con el último eslabón del collar de relaciones extramatrimoniales que generan la cumbia y el fútbol.

Leonardo Reula

BURRA