0

Gilda, pasión eterna

“Porque la adoraste, porque siempre la recordarás, porque fue la más grande. Este Domingo 4 de septiembre, la música tropical le rinde su homenaje, #GildaPasiónEterna”. Esa fue la tarjetita de invitación de Pasión de Sábado, anfitrión de un evento que reunió a algunos de los intérpretes más representativos de la música popular, con la banda de Gilda como sesionista ( comandada por Toti Giménez), para rendirle culto a nuestra santa.

Burra estuvo ahí, en el éxtasis gildiever.

Cosplayer

El cuestionadísimo Servicio Meteorológico Nacional podrá refutar nuestro pensamiento, sí. A nuestro favor y a favor del credo de nuestros burrievers, los planteos de este medio no son contemplados por sus bots.

Se cumplen los veinte inviernos de la partida de la Santa de la casa. Sus seguidores eternos observaron a lo largo de las dos décadas los detalles climáticos: Para el aniversario de la muerte de Gilda, la semana que alberga a la tragedia sólo da lluvias.

Será necesario aclarar que el accidente que se cobró la vida de Miriam Alejandra Bianchi se dio en esas condiciones meteorológicas que se replicarán por la eternidad.

Hablamos con Gastón Alarcón, el Gildero, que estaba firme como Pirlo en Parque Centenario. Envuelto en las banderas del amor verdadero al reparo del descenso de la temperatura ratificó el dato: “Todos los años llueve cuando lloramos la muerte de Gilda”.

Gildievers

Todo comenzó con Sergio Torres, dueño del swing y del estruendo, y su versión de la despechada “Tu cárcel”.

La segunda estación del homenaje fue coronada con dos dúos desbordantes de carisma que se llevaron todos los emojis de corazones del público.

De haber estado presentes, Ike & Tina Turner iban a sentirse humillados por la explosión resultante de la eclosión entre el Pepo y Jackita al momento de cantar “Fuiste”. Puedo asegurar que el registro del Pepo pudo detectarse desde el mismísimo Planetario.

“Viva Gilda por siempre”, cerró la Zorra.

Por su parte, la interpretación pop de la cumbia en Leo García se fusionó, glamour y ternura mediante, al amateurismo romántico de Azul Carrizo. Sospecho que se conocen de vidas pasadas: su versión de “Sigo el ritmo” fue acertadísima.

Al terminar la performance, la ex GH contó que el amor que estaba recibiendo de la gente es producto de los esfuerzos de Gilda desde el Cielo. Inolvidable.

Azul y Leo

Damián Córdoba, nuestro Jello Biafra, después de haber hecho un perfecto reconocimiento de la pista, flashó mosh con el público gildiever al ritmo de “No me arrepiento de este amor”. Sus fans alcanzaron cierta satisfacción inversamente proporcional a la fatiga de los muñecos de la metropolitana.

Los ojos de mar de nuestro Justin Timberlake, Chili Fernández, se acercaron con hermosos borcegos blancos al escenario durante el corte. El que te escribe canciones salió para probar sonido, pero sólo hizo enloquecer a las chicas. A capella, de su corazón se escapó una de las mejores versiones de “Paisaje” ever.

Las chicas convulsionaron. Chili se fue prometiendo que volvía por más porque era el turno del ex Trinidad, Uriel Lozano, para acompañar con sus zapatos italianos una cálida versión de “Corazón valiente” cuando la lluvia seguía perturbando al público.

Homenaje a Gilda

Del repertorio gildero, nuestra guerrera hizo “Noches vacías” en lo que fue el Primer Cabildo Abierto cumbiero ilustrado con paraguas que se abrían tanto hacia la tempestad como hacia la fe. Con un outfit total black, Rocío Quiroz arengó a las mujeres presentes a que se revelen contra esos novios mezquinos que, lejos de darnos independencia, pretenden colonizarnos y después se olvidan.

Aquí, el arco iris. Vino Chili para ahora sí cantar “Paisaje” y la cantó tres veces porque así exigieron sus bebas.

La bellísima Ángela Leiva entonó los sentidos versos de “Se me ha perdido un corazón” cuando la lluvia estaba cesando. Se trataba de la última lágrima de la Santa. La reina de la canción afirmó: “Cuando estaba en Pasión Canta le pedí para que me ayudara a cumplir mi sueño. No me puedo quejar, me ayudó”.

“A Dios le pregunté dónde está/ porque quiero encontrarlo/ si está cerca de mí/ o en países lejanos”. Porque de los cielos se trató todo, llegó Mario Luis, encomendado a Dios y Gilda para cantar “Un amor verdadero”. “Estoy un poco grande, y me pongo sensible por estas cosas”, aseguró.

Ni “A mi manera”, ni “We are the world”, ni la Marsellesa penetraron tanto los corazones como “No es mi despedida” cantada en una enorme selfie cumbiera al hacerse las cinco de la tarde. Quisiera no decir adiós. 

Florencia García Alegre

BURRA