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Interminables – Tambó-Tambó

Así como existen dos lunas en Arrakis, también existen dos Tambó-Tambó en la movida tropical. Uno de ellos es el de Diego Mujica, cantante y líder icónico de la banda, intérprete de clásicos como “Linda mañana”, “Querida”, “El perdedor”, “La cumbita”, y ojalá que algún día de Don’t let me be misunderstood(por su color de voz le quedaría muy bien una adaptación de ese tema, obvio que debe tomar como referencia a Joe Cocker o Elvis Costello y no a la versión  pastera de Lana Del Rey). Del otro Tambó-Tambó no sabemos mucho pero sabemos que existe, como pasa con El Hombre Gato o los masones.

De todas maneras no nos importa mucho lo que pasó en ese Constantinopla cumbianchero, lo que viene a cuestión es Interminables de Diego Mujica y Tambó-Tambó.

Interminables

Está plagado de covers. El que la rompe es el que abre el disco, “Tú cárcel” ft.  El Mago de La Nueva Luna. “Todo está en vos” en Abel Pintos chivaba ese optimismo cocainómano en lo conyugal que tan bien pega en los charts latinos, mientras que en Tambó-Tambó exuda terrible dramón resuelto, pero en suspenso. En el medio te encontrás con “Reloj cucu”, y es tan triste que te dan ganas de renunciar a la idea de familia y convertirte en una persona liberal de esas que se oponen al Opus Dei. Aparece “La Ramera”, en un trágico giro al doblesentidismo más ‘Polémica en el Bar’ que puede existir. En “Vivir así es morir de amor”, Diego da muestra de su empatía asintótica; de todas maneras sabemos que estamos en presencia de una canción inmortal, te la hace batucada un grupito de percusionistas de derpa en la estación de subte y los amás.

“La cumbia de Tambó-Tambó” promete poesía y colgás tanto tirando pasos que te importa poco si cumple la promesa. Un ejercicio de reivindicación bailable, la mejor posible a la hora de conquistar una identidad en disputa.

Sebastián Caraballo

BURRA