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La Nueva Luna Chamamecera

Si bien el Chino creció escuchando al Cuarteto Imperial y a Los Wawancó, también lo hizo escuchando a Ernesto Montiel, a Tarragó Ros y a Cocomarola. En su momento, dialogó con la Corpo y aseguró que fue necesario rescatar del ostracismo al chamamé en el AMBA por una cuestión de Justicia: “¿Sabés lo que es para un litoraleño que nunca pudo volver a sus pagos escuchar esas músicas?”.

En línea con su sentido de la Justicia, fundó La Nueva Luna Chamamecera, un grupo de seis, junto con Ramón “El Mago” Benítez, el guitarrista.

#Polémica

Fueron convocados por la secretaría de Cultura de Corrientes en el 2008 para participar de la Fiesta Nacional del Chamamé. Volvieron en el 2009 demostrando que la Luna, además de iluminar al baile y a las mujeres hermosas, iluminó la extensión total del río Paraná. Una vez instalados en la escena correntina demostraron que, pese al capricho de la gilada, llegaron para quedarse.

El reconocimiento es necesario y alzamos la bandera. En la Fiesta reclamaron que los dejen tocar al final de la noche y que no los tengan a las corridas. Sin piedad, los antis de siempre, dijeron que La Nueva Luna exigía “privilegios” cuando sólo pretendían el respeto por su labor.

“Todo el año tocamos chamamé nosotros, no armamos el conjunto en diciembre para venir a hacer una changa”, contundente, aclaró Marcelo Chino González sobre el escenario de la celebración litoraleña.

El debate en torno a la performance del Chino y su team en el verano correntino arrojó más controversias que la despenalización del aborto en el Noroeste argentino, la ruta del dinero K, el rol de Pampita en el Bailando, o la homofobia y el racismo en United States.

La Nueva en FBN. de R.: Antes de ir a lo importante, la dirección de este medio aclara que está con Diego Monte Viejas Locas, que mi mamá es correntina y que el fundamentalismo Tchaikovskiano pasó de moda. Besos.

La Nueva Chamame

El disco dado a luz en 2013, en contra de todo pronóstico, se extiende por casi una hora. Inicia con “Ajha Potama”, tema traído al mundo por el entrerriano Evaristo Fernández Ruda. ‘Ajapotama’ significa lo próximo y alude directamente al futuro, es una letra muy triste en la que el muchacho se despide de los del barrio. Si bien sabemos que lloraconcha, el detalle de la pena no está esclarecido, pero lo importante no es eso, sino la introducción con acordeón capaz de humillar al mismísimo Tránsito Cocomarola.

“Datil Corá” es ese instrumental que tiene más versiones que el evangelio. Sonó en cada fiesta de quince de cada prima mía para que bailen los “tíos viejos”. Aplíquese también a casamientos, bautismos y navidades correntinas, y a la pista de Bailando por un Sueño.

“Amor juraste”, cualquier recién llegado puede reconocer la voz del Chino. Llora el acordeón, llora el bandoneón, lloran las guitarras #BrokenHeart. “Hoy ya no tengo la luz, ni el alma, ni los sentidos, pues todo ya lo he perdido en aras de nuestro amor”.

“El galpón”, instrumental, nos rescata de la situación anterior durante dos minutos. “Amor de laguna”, retoma la melancolía anterior, pero para referirse, quizás, a algo mucho más lindo: “lunas llenas en el pecho y esa risa de cascada”. De haberlo sabido antes, lo habría puesto en mi nick del MSN.

“Mi bien amada”, otro instrumental del finado Cocomarola. Sigue “Cuando vuelvo a Curuzú”, serenata al pueblo y a todo lo que hay en él: amigos, bebas, mamus. Acá viene uno de los que más me gustan: Arrepentimiento”. El nombre anuncia una nueva versión del arrepentido, recuerda lo lindo, lo exalta el desencanto y llora. “Mas, tardíamente, mucho te añoré, mucho te busqué mas ya no te hallé”. Tocá de acá, llorón.

“Romance de piel morena, balada que cuenta cómo el muchacho desflora a una morocha que, por supuesto, es correntina. “Con tus manos, piel morena, encendiste mi arboleda”. No comments. Sigue “Recordando Concepción”, que no es la secuela del tema anterior en donde eventualmente la correntina concibe un bebé; es un chamamé demasiado bailable para celebrar a la localidad entrerriana.

“Cuando escucho un chamamé, siento que me alegra el alma”, recita el Chino para iniciar la temporada de “Enganchados”. El recién llegado puede distinguir los versionados por la Sole. “Villa Los Lirios” arranca con las palabras del Chino agradeciéndole al Galarza su legado, pero el tema le canta al barrio y sus detalles.

“Tu recuerdo”, no es la de Ricky Martin, sino de Julio Montes. Doloroso, ebrio y contundente mensaje de Whatsapp un domingo a las cuatro A.M: “tal vez porque estoy muy triste recuerdo nuestros amores. Tal vez porque aquellos besos aliviaron mis dolores. Lo cierto es que no te olvido, sos mi prenda más querida”. Stop al amor romántico.

“Viejo Cacati”, otra balada a otro pueblo, “antes que tus calles queden sepultadas por el arenal”. Es necesario recuperar el espíritu y para eso viene “Añoranzas”, otra poesía lloraconchista, pero el bandoneón ofrece una perspectiva un poco más luminosa. “Volvé, querida del alma, a alegrar mi pobre vida”, es una solicitud que quedaría bien en la boca de Chano, pero nunca se va a enterar.

“Mi última Flor”. Cuando empezamos esta reseña, lamentamos lo belicoso del reconocimiento a esta obra. Resulta que esta canción la gozó La Nueva en un Encuentro en el Estudio. Se equilibra la balanza con la guitarra de El Mago.

Hacia el final, “Pago Porá” exhorta desarraigo puro. Sin llegar a los tres minutos, el cantor se arrepiente por haberse ido, más porque en su ubicación actual no encontraba los abrazos de su Mburucuyá.

Mírame, mi bien, como lo hacías cuando me decías ‘no te he de olvidar’. Mírame y levanta la cabeza, quiero que me vuelvas a besar”, otra carta de amor de un sufriente para una bandida. Triste, pero esperanzada.

“Soy el Chamamé” corona el final de esta obra. “Quiero ver la luz de tu libertad y después volar”, lo que haya hecho Callejeros con esto no es más que un choreo.

Florencia García Alegre

BURRA