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Momentos – Chili Fernández

No queríamos confundir al electorado, por eso el análisis de la obra de Carlos Augusto Fernández viene ahora. Por eso y porque cuando armamos esta revista también armamos una filial de procastinación.

En un poco más de media hora, el disco se debate entre covers riquísimos y tracks de su autoría que denotan un elevado enojo con alguna zorra, a excepción de Tú eres mi sueño que será objeto de una investigación posterior.

Lo importante: extraño mucho a los Mensajeros del Amor.

Momentos

 

Esta noche llorarás. Lo hace como Abel Pintos hasta que el acordeón recuerda que estamos escuchando cumbia, no estamos escuchando llorar a la patria. Cayó en las redes de la que estaba “confundida” y tenía tiempo libre, hasta que no porque “el disco de Odín tiene un solo lado. En la tierra no hay otra cosa que tenga un solo lado”. Tocá de acá, nena.

Llorarás sola esta noche.

 

Tú eres mi sueño. Casi Simon & Garfunkel pero es Chili (sí, es de su autoría). Una delicia que deviene en un “Te propongo” de Sandro, cuando Carlos Augusto Fernández prepara la escena en la que abre su pecho rubio y geminiano y canta: “Sin temor a tropezar, voy a ser sincero, amor. Es momento de callar, te hablará mi corazón”.

Se la estoy por mandar a un bebu por WhatsApp.

Cómo te voy a olvidar. Sí, es un cover de Los Ángeles Azules. Potente, prolijo, una belleza que sólo Justin podría haber hecho con un poco menos de dulzura que Chili. Abro los brazos hacia el cielo y me descompongo de placer.

La incondicional (featuring Dani Agostini). Sí, es un cover de Luismi, en el que la magia de los Mensajeros vuelve a humillar a la gilada. El primero en hacer uso de la palabra es Daniel Agostini porque se repartieron los versos con justicia, al mejor estilo Elton John y Kiki Dee. Hermosos.

Un golpe de pasión, amor de madrugada.

 

En la caravana tributera, viene Besar tu piel, versión estudiadísima y Mensajera de Fabián Buendía para Rayito Colombiano. Un 5/5, qué mejor que un hitazo mexicano reversionado por un caucásico.

“Besar tu piel, beber tu amor y unas lágrimas que brotaran de dolor”, tristeza con la que no empatizamos porque estamos para bailar piel con piel o para tomar whisky.

Ahí estaré yo. “Pero, cómo te olvido, si cada día te quiero más y más y más” y ahí, el mejor recurso fálico para la #DamiselaEnApuros: “Sólo me queda esperar a ver si algún día tú necesitas amor y, entonces ahí estaré yo”. Rapidito para los mandados.

Ni siquiera debo soñar.

 

Quisiera odiarte. “Ya no voy a estar para ti”, advierte. El galán está cuestionado todo el tema: no puede sonreír, le cuesta ser feliz y ella es la responsable, asegura que la puede olvidar pese a que cuando ella se lo plantea, él se lo niega. En términos de consultorio, esto abre otro análisis para ordenar el #CaosDeSensación. No lo entiendo, pero la melodía es una delicia.

Vivir sin aire. Sí, es la de Maná. El acordeón le resta la sospecha rockera de los mexicanos en cuestión.

Cosas del Amor. Sí, amor, es la que estabas pensando. (Como no me gusta Yerba Brava, y aplico los nefastos principios del periodismo, no hago ninguna referencia).

Para ti, con amor. No tiene nada que ver con Instagram: se trata de la leyenda impresa detrás de una foto “con un corazón”. Otro dueto perfectamente medido con El Guardián, Arturo Rodríguez.

Una balada hiperglucémica que se extiende por casi cinco minutos. “Descubrí algo en tu fotografía: que nací para amarla”.
La referencia Mensajera es lo más importante, me la llevo al corazón.

Florencia García Alegre

 

 

BURRA