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Pocho La Pantera

El 1 de noviembre de 2016, a los 65 años, falleció Pocho La Pantera. En realidad, el que nos dejó para partir hacia nuevos rumbos fue Ernesto Aníbal Gauna.

Ya no hay que brindar, todo terminó. Sobran copas de cristal.

Pocho pride

Nacido en Buenos Aires, hijo de un padre director de escuela y guitarrero, y una madre actriz a la que llamaba cariñosamente “gallega”, Pocho fue un chico radicado en Córdoba que supo disfrutar los tintes itinerantes de su familia. En sus propias palabras: “Cuando niño me divertí como loco porque como buen sagitariano me gusta viajar, y viajé mucho en ese entonces”.

Su carrera musical comenzó a mediados de los ’80, en forma de semilla fundacional de lo que sería la gran movida tropical argentina. De este modo, junto a artistas de la talla de Lía Crucet, Alcides, o Ricky Maravilla, Pocho La Pantera estaba sentando las bases de la bailanta que promocionaban capos de la época como Roberto Fontana y Marcelo Serantoni.

En sus días dorados como músico, más precisamente con la llegada de su hit inquebrantable llamado “El hijo de Cuca”, Pocho pesaba la plata que ganaba. Una anécdota famosa suya cuenta que en una noche de gloria retiró un palo verde del banco, y se fue con el botín envuelto en bolsa de consorcio en mano, mientras en la otra portaba la bolsa más chica. Llegó a su departamento, y por un rato se sintió el Tío Rico: se tiraba los billetes encima.

Panteras

El mote de ‘grasa’ para luego ser denominado ‘de culto’, es solo para unos pocos elegidos: Sandro de América, Palito Ortega, Cacho Castaña, Pocho La Pantera. Hizo teatro con Sandra Smith de Las Primas y cantó en el Hotel Faena. De más está decir que fue pico de rating con Tinelli, Susana, Mirtha, Nicolás Repetto, en programas bailanteros, y hasta con el Pastor Giménez. Sobre el delicado tema de las drogas, dijo: “Yo me arrepiento de haber tomado sólo si le hice mal a alguien. Familiares, amigos, allegados. A esa gente le pido perdón si la lastimé. Pero yo la pasé bárbaro, jajaja. Hasta que me sentí oprimido, dependiente”.

En medio de los excesos, estuvo a punto de abandonar su carrera artística. En ese interín, se entregó a la palabra de Dios. Desde entonces, Pocho La Pantera comenzó a predicar su fe por el mundo, sin dejar de lado su faceta popular y dicharachera que todos supimos conocer.

Entre las pálidas de la vida, tuvo la desgracia de perder a un hermano menor que él. A su amigo Pepe Parada le dedicó “A mi manera”. Sobre los seres queridos que se van de gira, explicó: “La mejor manera de honrar a los muertos es con la risa, con el amor, con la vida”.

Hizo un disco homenaje al rock and roll, le dio el último abrazo a Spinetta y le dijo lo mucho que lo quería. No le importaba quedarse sin plata, ya que la guitarra era su gran chequera, según lo manifestado en una entrevista a Baby Etchecopar. Incursionó en las artes plásticas y hasta le regaló una obra al mencionado periodista y actor.

Con el Flaco

En la recta final de su vida, además, se había propuesto terminar el secundario. Su intención era seguir instruyéndose para dejarle un legado a su hijo. En las redes sociales aka Twitter manifestó haber encontrado un mundito chiquitito que lo divertía y lo hacía feliz, ya que con poco lograba hacer felices a otras personas. Allí mostraba su vida cotidiana, su frescura. Y hasta se despidió de todos nosotros.

Algunos lo recordarán por la mítica frase en forma de meme “¿!Qué tiene que ver!?”, por alguna canción que nos alegró un día triste, o por haber posado en sunga al calor del verano. “Era un lechón adobado. Acomodé el gallinero como pude porque la ropa interior era muy chiquita”, adujo tras el revuelo que despertó aquella imagen.

La griega, su compañera inseparable, lo acompañó hasta su último suspiro. Y que valgan las redundancias, carajo.

¿George Clooney?, ¿nuestro Elvis? Nah, Pocho La Pantera, señores. Ernesto Aníbal Gauna. Aquel que en una de sus últimas notas expresó algo hermoso que no entra en 140 caracteres: “Amo este planeta. Defiendo mi raza. Creo en mi raza, todavía sigo creyendo en mi raza. Le digo a los humanos que no hagamos pelota lo poco que va quedando de lo nuestro. Amémonos un poquito más, seamos más solidarios. Y prometo que no salgo más en sunga”.

el-espectacular

El hijo de Cuca

Qué decirles. Cuando niño, como muchos de ustedes, entendía mal el chiste y modificaba el estribillo por el famoso insulto.

La inclusión de la palabra “comino” para no decir “carajo”, es re tiernis. Rápidamente imagino a Dárgelos cantando “¿Cuál es?, hacerte muy frutita”.

Comprale un choripan

Durmieron esos latinoamericanos illuminatis que hacen Fox Life en ofrecerle a Pocho un reality corte consejero matrimonial.

El choripan como solución a cualquier problema conyugal.

Vamos Argentina

Dos años después de Brasil 2014 vuelvo a escuchar este tema, y me liquida que Pocho haya incluido en sus estrofas al bufón usurpa apodos de Lavezzi.

Dato: Pocho nos dejó el día que Argentina está quedando afuera de Rusia 2018 por decreto. Para reflexionar.

Maradona no perdona

Pocho en modo góspel pagano para nuestro D10S.

La melodía está copypasteada del anodino himno boquense “Sí, sí, señores…Soy de Boca”. Te genera menos empatía que un Aníbal Fernández afanado en costanera norte en situación de SUBE -18 pretendiendo volver al conurbano.

Me encanta la línea (no es un chiste) “Para Italia fabricaste un campeón”, porque te da la posibilidad de flashar al Diego capo de alguna compañía onda Techint.

Lloró la niña

“Los vieron corriendo por Libertador, eran los bosteros, no era maratón”.

La protagonista de la canción es una niña seducida y abandonada. Si prestás atención tiene una vuelta de tuerca un toque creepy.  Por suerte los Borrachos del Tablón la transformaron en un himno de paz y encantamiento ciudadano, como para musicalizar la inauguración de un busto de Alfonsín.

Amor carnal

En este video pinta paredón y Pocho transa heavy con Violeta Lo Ré. No llega a porno porque no te lo enviaron por wasap.

El paso de la fiesta

Lo último de Pocho La Pantera fue promocionado en redes sociales y portales como si fuese un empleo estatal, o una aplicación que te permite determinar la altura de un astro para deducir la hora y la latitud en la que se encuentra Glew.

Un video- canción- relación pública en la que baila con sus amiguitos de la farándula local.

Me dicen La Pantera

Fundación mítica de Pocho La Pantera

1984, George Orwell. Más retro no puede ser; me sorprende que haya existido el mundo antes de que naciéramos nosotros.

Con su dicharachez habitual, Ernesto Aníbal Gauna revela por qué todo un planeta lo conoce por su segundo apodo. El primero, ya lo sabemos, es por Federico “Pocho” Insúa.

Scioli presidente

Fuentes aún no chequeadas me dicen que Cristina bajó este jingle de la campaña de Yoli porque a donde vamos no necesitamos peronismo. La fuerza que despliega La Pantera es fe, esperanza, deporte.

Digámoslo de una vez: Ricardo Montaner, el padre de la derrota.

Crees que soy sexy

Ruido de magia. Para el loco Rod, de Pocho, con amor.

Supo ser cortina de la incursión radial de Revista Burra en AM. Gracias y buen viaje, maestro.

Federico Durán – Sebastián Caraballo

BURRA