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El Maestro / Antonio Ríos

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En el estudio hay cuadros de The Beatles y Band of Gypsys. Mientras charlamos, Pappo nos mira desde el fondo de pantalla del monitor como si estuviera escuchando a Onda Vaga: “Buscate un trabajo honesto, pibe”.

La sala es un cubo levantado sobre el garaje de la casa. Ahí abajo descansa un taxi y dos albañiles acaban de terminar unos arreglos. Ricardo, dueño de casa, híbrido entre productor y manager, 30 años en la movida, nos hace subir con la misma amabilidad que tendrá toda la tarde.

Una cama que apenas entra en la habitación te habla de cuánto tiempo se dedican a grabar, grabar y grabar y las canciones fruto de ese trabajo son lo primero que Ricardo nos muestra.

Con una banda que suena afilada –buenos fills, guitarras distorsionadas, bajos gordos– El Maestro volverá para poguear (!), con una mixtura de géneros digna de una noche en América y con una estrategia de distribución que se caga en las compañías que manejan la movida. Chupala Radiohead, no hay que ser amargo para ir contra el sistema.

Mientras escuchamos ese inminente disco la puerta se abre y a la habitación entra Antonio Ríos. Leyenda tropical, genio y figura, cantante de profesión y amante de oficio, Antonio le dio a Burra una entrevista en la que preferimos omitir las (risas) para no ponerlas cada tres oraciones.

Debido a la sorpresa que nos causó su nuevo material –atentos a algún invitado sorpresa del palo-, lo primero que quisimos saber del Maestro fue por qué cambió el sonido en este nuevo álbum.

 Porque yo siempre canté de todo. En mis comienzos íbamos a hacer veladas y por ahí nos hacían tocar dos horas sin parar. Entonces teníamos que mezclar todo. Rock and roll, boleros, mariachi… nunca me sentí incómodo con los géneros. Hay veces que hacemos escenarios grandes y aprovechamos para tocar músicas diferentes. Porque en media hora en un boliche no podés tocar otra cosa que no sea cumbia, pero cuando nos toca hacer un casino o algo así y tenemos más tiempo, hacemos boleros, chamamé, chacarera, de todo un poco. Por suerte todo lo que grabo se recibe bien. Por ejemplo cuando fui a Chile, dos hip-hoperos grabaron conmigo. Ellos rapeaban y yo cantaba y quedó buenísimo.

– Si alguien te dice para grabar metal, vas.

– Y sí, me prendo también. Es que todo es lindo. Ahora voy a grabar un tema con uno de los Olestar, la banda que grabó “Nunca me Faltes” y otras cumbias en punk rock y les va bárbaro. Son muy buenos.

– ¿En qué etapa está tu próximo disco?

 Casi lo tenemos preparado ya, faltan un par de temas nomás. Lo que pasa es que no lo queremos sacar por una compañía porque… ¡no te dan nada! Yo tengo grabado un disco de folklore que lo hice hace poquito también y no lo voy a largar por una discográfica porque te gastás diez, quince lucas en hacerlo y vas a la compañía y no te quieren dar nada. No te dan promoción… no ganás nada. Hay veces que el disco lo sacan ellos, lo venden sin promoción y esos discos no se escuchan. Yo saco discos todos los años pero se habrán escuchado hasta el 2003, 2004 y después no se escucharon más.

– ¿Qué pensás de la piratería?

 No tengo problemas con que me descarguen. Si nosotros no cobramos nada de las discográficas. Yo antes cobraba unas buenas regalías, ahora no cobro nada. A Los tipos vos le llevás un compacto y dicen “bienvenido sea”… pero por lo menos dame lo que yo gasté, viste. Y no, entonces no lo saco por una discográfica. Ahora estamos viendo de hablar con un algún diario y sacarlo por ahí, así te den dos pesos, vos sabes que vas a llegar a un montón de gente. Y lo importante es que la música se difunda.

Hoy el autor de algunos de los clásicos más populares del país puede darse el gusto de elegir en qué dirección artística correr y cómo difundir su música. A casi 25 años de su debut, sus canciones son inevitables en cualquier fiesta de cualquier estrato social, en cualquier boliche. Hasta registró como propio el outfit inconfundible de traje y sombrero, cual Sandro con la bata roja o Daft Punk con los cascos. Pero para llegar a este punto hubo todo un laburo previo, una infancia en Chaco y en Fiorito y, como no podía ser de otra forma, un matrimonio trunco.

– Soy del Chaco pero me vine a los ocho años a Fiorito. A los once me di cuenta de que podía cantar porque mi viejo era de tocar y se juntaba los domingos a tocar folklore. Ahí empecé a vocalizar, pero con tango. También jugaba al fútbol en el Porvenir, que es un club chico y que por ahí ese fue mi error: meterme en un club chico porque jugaba bien. Jugaba de 11, zurdo, rápido, andaba bien.

Con la música empecé a los trece y mi primer disco lo grabé a los 33. Cuando tenía 21 me casé. Gran error. Me hicieron dejar la música, ¡mirá que tarados que éramos antes! El amor te pone así, te pone tarado. Después cuando te das cuenta decís “¡¿qué hice?!” Trabajaba 14 horas por día. Me levantaba a las 7, laburaba hasta las 21. De ahí salía e iba ensayar hasta que me rompió tanto que la tuve que dejar a la música. La dejé cuatro años. Laburé en una curtiembre, me puse una vedulería, fui panadero, de todo un poco. Hasta que un buen día me vino a buscar un amigo para cantar en un grupo de rock. Ellos hacían covers de Creedence, esa onda, y yo tenía que cantar los temas románticos. Cuando dije en mi casa que iba a volver a la música se armó un quilombo… me dijeron “vos volvés a la música y nos separamos ya”. Y bueno… ya estaba podrido de estar encerrado. Nos separamos. Es que era difícil también, cuando hice los primeros shows no me pagaban. Los pibes no cobraban, iban porque les gustaba la música como a mí. Yo tenía mi sueldo de la fábrica pero cuando llegaban los fines de semana, que yo llegaba tarde a mi casa, me decían “dale, dale, te justa la joda, arriba”. O me preguntaban “¿te pagaron?” No. “¿Y a qué fuiste?, ¡la puta madre!” Era un quilombo de la puta madre, entonces me apiolé: me autopagaba. Los viernes le pedía plata a mi patrón, me la guardaba, y cuando me preguntaba si me pagaron les decía sí, ahí la tenés la plata, dejá de joder… y por ahí veían 200 pesos y me decían “ah, te pagaron bien, eh, seguí durmiendo”. Me tenían cortito pero sabés cómo, a los cachetazos… y bueno, después me desperté.

Con mi primera mujer las cosas de la vida se dieron así, pero nosotros éramos muy respetuosos. Imaginate que yo nací en el Chaco, mi viejo era muy fiel a mi mamá. Yo tengo mis hermanos que son re fieles. O sea, yo me hice infiel después de que me hice famoso. Es que este ambiente es muy jodido. Vos tenés tu señora en tu casa y por ahí no es la minita que ves en el baile (con las manos delinea una 90 60 90). Por ahí vos no estás haciendo nada, estás bien, estás concentrado en tu señora y viene una terrible mina y te pega un beso y decís ¿Qué hago?

– ¿Y el amor?

 El amor sigue estando en casa. Es que las mujeres tienen debilidad por los músicos. Yo he visto músicos que no tienen facha, no tienen nada. Por ejemplo, yo tenía el batero mío, de Malagata, y no era fachero (lo dice como mirando una foto de Funes Mori en sunga), era flaquito, era chiquito, narigón… ¡y las minas se morían! Y él se hacía el lindo…. Un día una mamá vino y estuvo como una hora en el hotel esperándolo al tarado para que baje y el tipo (hace la mímica de arreglarse frente un espejo como Cristiano Ronaldo antes de encarar para Esperanto). Yo subí re caliente mal…pero la puta que te parió, pelotudo, ¡bajá! Me dice “ahora baaajo…” Lo agarré re caliente del cogote, lo puse frente al espejo y le dije mirate hijo de puta, sos feo, sos flaco, no tenes carne, no tenés nada, sos puro hueso. Estaba sacado ¡A mi me gusta recibir a todos mis fanáticos! Así me enseñaron y así lo siento porque yo también fui pibe, me gustó un grupo, lo fui a ver y no me dieron bola. Por ahí iba a ver a otro artista más groso, iba a saludarlo y me saludaban con un cariño terrible. Entonces pensaba esos son capos de verdad.

– Cuando era chico admiraba a Creedence. Me acuerdo que la primera noviecita que tuve me dejó por un rockero porque yo no sabía bailar rock. Después pasaron diez años más o menos, ella estaba casada, con hijos, yo también… nos volvimos a encontrar. Justo tocamos en un colegio en frente de su casa y me fue a ver. Y se quería morir cuando me vio… ¡lloraba! Cuando salí del show me dijo que quería hablar conmigo…y bueno, después le di su merecido.

Un día, cuando fuimos a un baile, ella pensaba que yo todavía no sabía bailar. Pero cuando ella me dejó fui a aprender con mis primos de Quilmes que se bailaban todo el rock and roll y después aprendí; me bailaba todo. Incluso los pasos que hago ahora en el escenario tienen mucho de rock. Cuando la invité a un baile y pasaron Creedence, no quiso salir a bailar porque creía que yo sabía. Entonces saqué otra mina y ella se sorprendió: “qué bien que bailás, Antonio” y cuando la saqué a ella, estaba dura ¡Y si hace diez años que no bailaba!”.

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Así como sucede con Julio Iglesias, Donald Draper y Dennis Rodman (pero quizá más que todos ellos juntos), a la historia de Antonio le sobran los aventuras con mujeres propias y ajenas. La mujer, principio y fin de muchas de sus creaciones, es el estado superior de la naturaleza para este, el último romántico.

– Pasaron 25 años desde que grabé mi primer disco, La Malagata con Sombras, que fue muy exitoso. Después vino el grupo Malagata, que también fue un éxito. Después en mi primer disco solista le dediqué un tema a esa banda: Ey, mama me siento aliviado / al fin se ha marchado esa mala gata que tando daño a mi me ha causado. Ese disco se llamó La Gata y también me fue muy bien. Con el tiempo pudimos llegar a hacer shows en Francia, Noruega, Suecia, Australia, Canadá, Estados Unidos. En todos esos lugares nos recibieron muy bien porque hay una gran cantidad de latinos, está lleno. Osea…las gatas me dan suerte. Imaginate, “Nunca me Faltes” nació así: Me gustaba una bailarina, no me daba cabida y me decía “Antonio, podés ser mi viejo”. Pero no soy tu viejo, decime papito si querés, pero no soy tu viejo. Y un amigo me decía “¿Tanto te gusta esta mina? Es fea para vos”. Me encanta, me encanta todo, como es, su simpatía. Cuando uno siente algo, no importa como es la otra persona. Yo he visto chicas muy lindas con un muchacho muy feo y chicos muy lindos con una mina muy fea. Y para el amor no hay fronteras. Entonces cuando volvíamos de un show, nació el tema. Un poco jodiendo porque ella no me daba cabida y le dije te voy a hacer un tema. Y empecé: Quiero decirte al oído tantas cosas preciosas que estoy sintiendo por ti… Lo cantaba a cada ratito para que no se me olvide y no se me olvidó más. Paramos en una estación de servicio, compramos un cuaderno de ocho hojas, una lapicera, lo copiamos todo y a las cinco de la mañana, lo llamé a mi tecladista y le dije tengo un temazo… levantate que lo vamos a grabar. Las inspiraciones son así, fluyen, y si se te pasa, para que venga de vuelta…

– ¿La chica supo que ese tema era para ella?

– Sí, salimos cuatro años después. No nos casamos de milagro.

– ¿Y por qué crees que canciones como Nunca me Faltes pudieron llegar tan lejos y quedar grabadas en la memoria del pueblo?

– Y, porque son buenas. Son buenas, si no lo fueran, no le darían bola. Es bueno el contenido musical, las letras. Las letras son, en su mayoría, sobre cosas que me pasan a mí y que le pueden pasar a cualquiera, amor, desengaño. Como cuando estaba en pareja con (la vedette) Mariana de Melo. Una noche me fui tocar y me despidió con “te amo, te amo mi vida”. Al otro día volví y no me quería hablar ¿Qué pasó? Había salido de joda y se “enamoró”. Cuánto me amabas hija de puta…

– Ahora Antonio es un señor de su casa, ha sentado cabeza… pero en su juventud… ¿Cuántas?

Ricardo – Hacé el calculo y después imagínatelo. Si tenés por lo menos 23 años de fama y el año tiene 365 días… o por fin de semana. El año tiene 56 fines de semana…

Antonio – Nosotros hemos llegado a hacer 30 shows por fin de semana, lo normal eran 20, 22. Actuábamos jueves, viernes. Era impresionante, pero la música me carga mucho las pilas.

Ricardo – Es un tipo con mucha vitalidad. Cuando terminábamos los shows, más o menos a las 9, la mayoría nos quedábamos tomando algo en un bar, nos pedíamos algo para comer… el señor se iba corriendo con sus dos amigas. Los demás ni nos podíamos mover, ya no dábamos más y Antonio seguía con el show.

Antonio – Yo siempre lo digo: no tomo, no fumo, no me drogo, hago vida sana. Me cuido mucho. Mujeres no me podés prohibir… es lo más lindo que hay ¿Quién dice que fumar es un placer? ¡Están locos! Estar con una mujer es el placer más grande que hay. La mujer es todo. ¿Me vas a decir que te ponés borracho y es un placer emborracharte? ¡Tomatela! Nada que ver. Placer es salir con una chica, la seducción.

Así como Walsh escribió Esa Mujer, Ríos podría escribir Esas Mujeres y no alcanzaría todo el papel encanutado en Papel Prensa S.A. para anotarlas todas. Pero, lamentablemente, no sólo de féminas vive el hombre: Antonio te quiere hacer pasar al cuarto. Al cuarto oscuro.

– ¿Te interesa la política? ¿Cómo ves al país?

– Ah, me tentaron un montón de veces…y me encantaría porque se gana mucha plata jajaja…pero tenés que saber para meterte en política. La otra noche lo escuchaba a Miguel del Sel que hablaba de política y… ¡no sabe un carajo! Es un cero a la izquierda. Acá hay muchos políticos que acusan, que dicen “la presidenta esto, la presidenta lo otro”. Pero ellos cuando estuvieron no hicieron un carajo. Nos recagamos de hambre. Y no hicieron nada como para quedarse. Dicen que Menem afanó mucho ¡Afanamos todos! Porque todos cobrábamos en dólares ¡Robamos todos! Eso me da bronca. Si yo fuera a la tele, diría escuchame una cosa, vos que tanto hablás de Menem ¿Vos no ganabas en dólares? Entonces vos también afanaste, boludo. Yo tengo gente amiga que me dice “Antonio, yo con Menem me llené los bolsillos ¿Cómo voy a hacer antimenemista? Si con Menem ganaba 10 mil dólares el show”. No hay que ser caretas…. Yo el día que esté en la política y me hablen de Menem voy a decir ¡afanamos todos, devolvamos todo lo que robamos porque robamos todos con Menem! Alfonsín: ¡Nos recagamos de hambre con Alfonsín! No hizo un carajo. Yo era verdulero y compraba a 20 pesos un cajón de naranjas, iba al otro día y estaba 50. Con lo que yo ganaba no podía comprarlo; me fundí. Terrible. Y de la Rúa salió corriendo con el helicóptero, le dejó el puesto a Duhalde que no pudo solucionar nada. Vino Kirchner y cambió toda la pelota… ¡estábamos en la lona! ¿Por qué no se acuerdan de que estábamos en la lona y no había quién carajo parara todo? Yo soy un laburante más, pero no me olvido de las cosas. Por eso si yo entro en la política voy a pedir: meteme a todos los capos que estuvieron antes de ellos ¿Qué hicieron? Nada hicieron. Me siento cercano a Kirchner. La mina (por CFK) a lo mejor se encaminó mal, tiene errores… es una mina. Es buena Cristina, muy inteligente. Pero capaz que tiene tipos que le comen la cabeza y le dicen hacé esto, hacé lo otro y puede tener equivocaciones pero hace cosas buenas también. No es no ninguna boluda, eh. Y yo lo escuchaba a del Sel decir “¿por qué no paran la droga?” ¿Y por qué nunca pararon los otros la droga? Si la droga siempre estuvo. Delincuentes siempre hubo ¿por qué no le cuestionaron a los otros sobre eso? Esas son frases hechas… Santa Fe es como México: droga a morir. El gobernador de Santa Fe, ¿por qué no lo para? Los gobernadores y los intendentes son los que tienen que actuar en sus lugares.

Quizá algún día disfrutemos a Antonio como parte ejecutiva de alguna institución nacional, pero mientras tanto, queda disfrutar de su obra, la que tenemos y la que vendrá, porque a este artista ícono de la cumbia todavía le queda mucho (y muchas) para dar.

– Quiero seguir, quiero seguir viviendo de la música que es lo que me hace sentir bien. Tampoco gano fortunas, tengo músicos. La gente de la AFIP creía que por ser solista me la llevo toda yo. ¿Y los músicos? Tengo diez, doce músicos, plomos, transporte, representante. Ahora estamos grabando la parte más ska del próximo disco y después seguiremos trabajando en los temas más cumbia. Pensá que antes vivía en una fábrica, laburaba 14 horas y ganaba dos mangos. Ahora hago lo que me gusta y lo que gano lo valoro mucho.

 

 

BURRA